sábado, 14 de agosto de 2010

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Nicolás Guillén, Poeta Nacional de Cuba, nació el 10 de julio de 1902

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MaloBueno 

1. NEGRO BEMBÓNNicolas-Guillen_1

¿Po qué te pone tan brabo,
cuando te dicen negro bembón,
si tiene la boca santa,
negro bembóm?

Bembón así como ere
tiene de tó;
Caridá te mantiene, te lo dá tó.

Te queja todabía,
negro bembón;
sin pega y con harina,
negro bembón,
majagua de drí blanco,
negro bembón;
sapato de dó tono,
negro bembón.

Bembón así como ere
tiene de tó;
Caridá te mantiene, te lo dá tó.
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2. MULATA…

Ya yo em enteré, mulata,
mulata, ya sé que dise
que yo tengo la narise
como nudo de cobbata.

Y fíjate bien que tú
no ere tan adelantá,
poqque tu boca é bien grande,
y tu pasa, colorá.

Tanto tren con tu cueppo,
tanto tren;
tanto tren con tu boca,
tanto tren;
tanto tren con tu sojo,
tanto tren.

Si tú supiera, mulata,
la veddá:
que yo con mi negra tengo,
y no te quiero pa ná!
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CANTO NEGRO

¡Yambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo solongo del Songo
baila yambó sobre un pie.

Mamatomba,
serembe cuserembá.

El negro canta y se ajuma,
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va.
Acuememe serembó,

yambó,
aé.

Tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba:
¡yamba, yambó, yambambé!
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CAÑA

El negro
junto al cañaveral.

El yanqui
sobre el cañaveral.

La tierra
bajo el cañaveral.

¡Sangre
que se nos va!
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ADIVINANZAS

En los dientes, la mañana,
y la noche en el pellejo.
¿Quién será, quién no será?
—El negro.

Con ser hembra y no ser bella,
harás lo que ella te mande.
¿Quién será, quién no será?
—El hambre.
Esclava de los esclavos,
y con los dueños, tirana.
¿Quién será, quién no será?
—La caña.

Escándalo de una mano
que nunca ignora a la otra.
¿Quién será, quién no será?
—La limosna.

Un hombre que está llorando
con la risa que aprendió.
¿Quién será, quién no será?
—Yo.
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NO SÉ POR QUÉ PIENSAS TÚ

No sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo,
si somos la misma cosa
yo,
tú.

Tú eres pobre, lo soy yo;
soy de abajo, lo eres tú;
¿de dónde has sacado tú,
soldado, que te odio yo?

Me duele que a veces tú
te olvides de quién soy yo;
caramba, si yo soy tú,
lo mismo que tú eres yo.

Pero no por eso yo
he de malquererte, tú;
si somos la misma cosa,
yo,
tú,
no sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo.

Ya nos veremos yo y tú,
juntos en la misma calle,
hombro con hombro, tú y yo,
sin odios ni yo ni tú,
pero sabiendo tú y yo,
a dónde vamos yo y tú…
¡no sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo!
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TENGO

Cuando me veo y toco
yo, Juan sin Nada no más ayer,
y hoy Juan con Todo,
y hoy con todo,
vuelvo los ojos, miro,
me veo y toco
y me pregunto cómo ha podido ser.

Tengo, vamos a ver,
tengo el gusto de andar por mi país,
dueño de cuanto hay en él,
mirando bien de cerca lo que antes
no tuve ni podía tener.

Zafra puedo decir,
monte puedo decir,
ciudad puedo decir,
ejército decir,
ya míos para siempre y tuyos, nuestros,
y un ancho resplandor
de rayo, estrella, flor.

Tengo, vamos a ver,
tengo el gusto de ir
yo, campesino, obrero, gente simple,
tengo el gusto de ir
(es un ejemplo)
a un banco y hablar con el administrador,
no en inglés,
no en señor,
sino decirle compañero como se dice en español.

Tengo, vamos a ver,
que siendo un negro
nadie me puede detener
a la puerta de un dancing o de un bar.
O bien en la carpeta de un hotel
gritarme que no hay pieza,
una mínima pieza y no una pieza colosal,
una pequeña pieza donde yo pueda descansar.

Tengo, vamos a ver,
que no hay guardia rural
que me agarre y me encierre en un cuartel,
ni me arranque y me arroje de mi tierra
al medio del camino real.

Tengo que como tengo la tierra tengo el mar,
no country,
no jailáif,
no tennis y no yatch,
sino de playa en playa y ola en ola,
gigante azul abierto democrático:
en fin, el mar.

Tengo, vamos a ver,
que ya aprendí a leer,
a contar,
tengo que ya aprendí a escribir
y a pensar
y a reír.
Tengo que ya tengo
donde trabajar
y ganar
lo que me tengo que comer.
Tengo, vamos a ver,
tengo lo que tenía que tener.
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PROBLEMAS DEL SUBDESARROLLO

Monsieur Dupont te llama inculto,
porque ignoras cuál era el nieto
preferido de Victor Hugo.

Herr Müller se ha puesto a gritar,
porque no sabes el día
(exacto) en que murió Bismark.
Tu amigo Mr. Smith,
inglés o yanqui, yo no lo sé,
se subleva cuando escribes shell.
(Parece que ahorras una ele,
y que además pronuncias chel.)

Bueno ¿y qué?
Cuando te toque a ti,
mándales decir cacarajícara
y que donde está el Aconcagua,
y que quién era Sucre,
y que en qué lugar de este planeta
murió Martí.

Un favor:
que te hablen siempre en español.
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Canción de cuna para despertar a un negrito

Dórmiti, mi nengre,
mi nengre bonito...
E. Ballagas
Una paloma
cantando pasa:
—¡Upa, mi negro,
que el sol abrasa!
Ya nadie duerme,
ni está en su casa;
ni el cocodrilo
ni la yaguaza,
ni la culebra,
ni la torcaza...
Coco, cacao,
cacho, cachaza,
¡upa, mi negro,
que el sol abrasa!

Negrazo, venga
con su negraza.
¡Aire con aire,
que el sol abrasa!
Mire la gente,
llamando pasa;
gente en la calle,
gente en la plaza;
ya nadie queda
que esté en su casa...
Coco, cacao,
cacho, cachaza,
¡upa, mi negro
que el sol abrasa!

Negrón, negrito,
ciruela y pasa,
salga y despierte,
que el sol abrasa,
diga despierto
lo que le pasa...
¡Que muera el amo,
muera en la brasa!
Ya nadie duerme,
ni está en su casa:
¡coco, cacao,
cacho, cachaza,
upa, mi negro,
que el sol abrasa!

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Tomado de:
Nicolás Guillén, Nueva antología mayor, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1979.
Nicolás Guillén, Tengo 2, EGREM, La Habana, S/F.
Patria Grande : Cuba

El autor
Apunte biobibliográficoNicolas_Guillen_3

Nicolás Guillén, Poeta Nacional de Cuba, nació el 10 de julio de 1902, en Camagüey, capital de la provincia cubana del mismo nombre, hijo del periodista Nicolás Guillén y de su esposa Argelia Batista Arrieta, única responsable de la formación de sus hijos desde que el padre, a quien el poeta evocaría mucho después en su intensa "Elegía camagüeyana", muriera, a manos de soldados que reprimían una revuelta política, en 1917.

El joven Guillén termina sus estudios de bachillerato alrededor de 1919 y comienza a publicar sus versos en 1920, colaborando en revistas como Camagüey Gráfico, en su ciudad natal, u Orto, de Manzanillo. En 1922 conforma un volumen de poesía de corte modernista, Cerebro y corazón, que sólo verá la luz cuando, medio siglo más tarde aproximadamente, aparezcan sus Obras completas. También en 1922 comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de La Habana, cuyas aulas abandonó  en breve, llevado por el desencanto que plasmaría en el poema, "Al margen de mis libros de estudio", en el que satiriza la mediocridad de la vida universitaria que conoció. El texto, publicado en el número inaugural de la revista Alma Mater, en cuya directiva figuraba Julio Antonio Mella, tuvo ya cierta notoriedad polémica en su momento. De regreso a Camagüey, Guillén organiza y dirige la revista Lys, y desempeña diversos oficios, entre ellos el de corrector de pruebas, y luego redactor en el diario El Camagüeyano. Allí estuvo a cargo de una sección, "Pisto Manchego", en la que el Guillén periodista mezclaba temas de actualidad nacional o mundial con el anuncio de productos comerciales. También fue empleado del Ayuntamiento de Camagüey.

En 1926, regresa a La Habana en busca de un cambio de vida. Obtiene un trabajo en la Secretaría de Gobernación, y decide instalarse en la capital cubana, donde se intensifican sus intereses literarios e intelectuales. Allí y en esa época conocería a Federico García Lorca, que había sido invitado por Fernando Ortiz para impartir unas conferencias, y al gran poeta negro norteamericano Langston Hughes, cuya amistad e influencia serían sumamente importantes para Guillén.

En abril de 1930, escribe sus Motivos de son, que, al publicarse en el Diario de la Marina, lanzan al poeta a la celebridad no exenta de polémica, pero de una amplia resonancia popular que la musicalización de los textos (por Alejandro García Caturla y los Grenet) habría de confirmar. La publicación de Motivos de son, además, estrechó su permanente amistad con otro gran poeta, también camagüeyano: Emilio Ballagas.
En 1931, y gracias a haber ganado un premio de lotería, puede sufragar la publicación de Sóngoro cosongo; poemas mulatos, un libro de mayor estatura artística y de vocación reflexiva sobre la cultura cubana, objeto de una admirativa carta de Miguel de Unamuno a Guillén, fechada el año siguiente.

Entre 1931 y 1934, Guillén va madurando gradualmente su modo de ver y analizar la realidad cubana y caribeña. En 1934 se produce en Cuba el golpe militar de Fulgencio Batista: la situación política y económica del país es convulsa y está sujeta a la política de intervención de los Estados Unidos. En este año, su nuevo poemario, West Indies, Ltd. da cuenta de su crecimiento intelectual, que lo orienta hacia posiciones cada vez más comprometidas y más críticas sobre el desequilibrio social y económico de su país. En 1936 se incorpora a la redacción de la revista Mediodía, que llegará a dirigir en 1937, con Carlos Rafael Rodríguez como subdirector. Vinculado a otra importante figura cultural y política del momento, Juan Marinello, Guillén viaja a México el 19 de enero de 1937, para participar en el congreso organizado por la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios de México. Su estancia mexicana tuvo honda repercusión en su trayectoria, pues le permitió relacionarse con artistas como Silvestre Revueltas, José Mancisidor, Diego Rivera o Alfaro Siqueiros. Es en esta época cuando publica el poemario de fuerte entonación popular Cantos para soldados y sones para turistas, con prólogo de Juan

Marinello. También publica en México su poema España. Poema en cuatro angustias y una esperanza.

En 1937, en plena guerra civil, viaja a España para participar en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en Barcelona, Valencia y Madrid. Se relaciona con lo más destacado de la vida intelectual del momento (Antonio Machado, Miguel Hernández, Pablo  Neruda, Rafael Alberti, César Vallejo, León Felipe, Juan Chabás, Octavio Paz, Tristán Tzara, Anna Seghers, Ilya Ehrenburg y Ernest Hemingway, a quien conociera en Cuba), y Manuel Altolaguirre edita su España. Poema en cuatro angustias y una esperanza. Conmovido por cuanto ve y experimenta en la España en guerra, Guillén ingresa al Partido Comunista, en el que militará hasta su muerte.

De vuelta a su patria, acompañado por León Felipe, su situación no es fácil, entre otras razones porque el Partido Comunista se hallaba en plena ilegalidad y por la enorme inestabilidad económica y política del país. Entre 1939 a 1941 el poeta consagró buena parte de su tiempo a una intensa labor política y cultural (en 1940 se presenta, sin éxito, como candidato a las elecciones para alcalde de la ciudad de Camagüey, por el Partido Unión Revolucionaria Comunista), a través del periódico Hoy y del Frente Nacional Antifascista, del cual era dirigente.

En marzo de 1944, con José Antonio Portuondo, Mirta Aguirre y Ángel Augier, Nicolás Guillén funda la revista Gaceta del Caribe, que, a pesar de su indudable estatura literaria y cultural, apenas alcanza a sobrevivir hasta los dos últimos meses de ese año.

En noviembre de 1945, Guillén inicia una gira por América del Sur, que habrá de resultar fundamental tanto para su proyección continental como para el desarrollo posterior de la perspectiva americanista de su obra, pues durante su visita a Venezuela, Colombia, Perú, Chile, Argentina, Uruguay y Brasil sostiene intercambios con lo más destacado de los artistas e intelectuales, y se profundiza su visión de América.

En 1947 publica en Buenos Aires El son entero. Cuatro años después, en 1951, publica su Elegía a Jesús Menéndez, homenaje al líder obrero cubano con quien había mantenido una estrecha amistad. Ese mismo año participa en el Consejo Mundial por la Paz, en Praga y en Viena. Al año siguiente, viaja a la Unión Soviética, a la República Popular China y a Mongolia. En Cuba escribe Las coplas de Juan Descalzo y publica la Elegía cubana; El Semanario La última Hora, en el que colabora, le dedica un número especial para unirse a la celebración de su cincuentenario, en medio de una situación política cada vez más difícil para él, que se agrava después del golpe de estado de Batista en 1952 contra el gobierno de Prío Socarrás: las circunstancias en la Isla lo obligan al autoexilio, pues en su patria estaría condenado a prisión por la dictadura.

En 1954 viaja a Estocolmo, para participar en el Congreso de la Paz, y recibe el Premio Lenin de la Paz. En 1956 viaja a París, Bucarest, Varsovia, Budapest, Praga y Bruselas. En 1958 está en París y en 1959 el triunfo revolucionario en Cuba lo sorprende en Buenos Aires, donde se había publicado recientemente La paloma de vuelo popular: de inmediato regresa a Cuba y escribe su soneto "Che Guevara" para el semanario Propósitos.

En el año 1960 publica ¿Puedes? En 1961 se realiza en La Habana el Congreso en el que se funda la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de la que Guillén es elegido Presidente, cargo que detentará hasta su muerte, y a través del que mantendrá una directa participación en la vida  cultural del país. En 1962 publica Prosa de prisa, recopilación de sus textos periodísticos, crónicas, y comentarios sobre temas diversos, y la Universidad de La Habana, la Casa de las Américas, el Consejo Nacional de Cultura, la UNEAC y otras instituciones celebran su 60 aniversario. Publica Balada.

En 1964 se publican sus Poemas de amor, Tengo y su Antología mayor; en 1967 aparece El gran zoo, y en 1969 sus Cuatro canciones para el Che, muerto en Bolivia dos años antes. En 1972 publica La rueda dentada y Diario que a diario. Ese mismo año se celebra en Cuba su 70 aniversario con la aparición del primer tomo de sus Obras Completas, y se le concede en Roma el Premio Viareggio.

En 1979 se publica su Nueva antología mayor y dos años después se lleva a cabo la publicación de su Obra poética en dos tomos. En 1983 recibe en Cuba el Premio Nacional de Literatura, y desde entonces se suceden las ediciones de sus obras y nuevas recopilaciones de textos, como Todas las flores de abril (poesía) en 1993, o América. Sueña y fulgura (crónica), Cuba. En ala de nuestro tiempo (crónica) y España. Al alcance del sueño (crónica), en 1995.

Después de una larga enfermedad, la muerte lo había sorprendido el 17 de julio de 1989.

Obra poética
Introducción a la obra de Nicolás Guillén
Nancy Morejón

Mucho más útil que reincidir en los juicios ya digeridos por quienes han frecuentado la poesía de Guillén como críticos profesionales, o como insaciables lectores, he querido entrar en el estudio de aquellos puntos que han desatado enconadas polémicas o vivas apoteosis; o que han sido los más conflictivos dentro de su gigantesca bibliografía pasiva. Creo que ya va siendo hora de ajustar desenfoques, de elucidar toda una suma de equívocos echados a rodar (repetidos en ingenuo contagio) por cierta zona vasta crítica que acumuló el primer ciclo (Motivos de son, Sóngoro cosongo, West Indies, Ltd.) de la obra poética de Guillén, sobre todo en sus relaciones con el medio que la produjo. A la maniquea interpretación de esta crítica, habría que añadir igualmente una buena dosis de valores permeados de «criollismo», colonización cultural y posiciones de clase. Ellos invalidan y desorientan todavía. Por lo que es éste el momento de encarar y revisar definiciones y conceptos.

El primer libro que publica Nicolás Guillén Motivos de son (1930), no muestra relación alguna con el posmodernismo(1) americano y sí despliega los elementos conformadores de una personalidad poética sui géneris. La perspectiva básica de este cuaderno reside en el rigor y la profundidad con que el autor acomete una exploración verbal, en cuanto a la forma; y en la rebeldía, de contenido, implícita en su temática. Desde esta posición, se aniquila el contexto que había sedimentado la expresión posmodernista; por lo que Motivos de son propone una vanguardia literaria que escapa a los límites de una definición académica del término(2).

Entre nosotros, la tradición poética modernista y posmodernista se resquebraja verdaderamente con la aparición del lenguaje de los Motivos... Más que el hallazgo o la elección de un lenguaje, de un habla popular, Motivos de son supone el aniquilamiento de toda la parafernalia verbal del modernismo y sus secuelas. Todo ello con vista a superar enteramente aquello que la expresión modernista había consumado, y agotado, y que las intentonas «vanguardistas» (en el sentido académico del término) habían esbozado sin lograrlo.

El «vanguardismo» fue una manera nuestra de estar al día con el arte que se había producido en Europa; fue una actitud, desprejuiciada en donde se tenía conciencia del atraso literario y artístico que nos aletargaba; mediante la llamada a la creación, abría nuestras anquilosadas y mohosas puertas a un quehacer artístico audaz y desmitificador, no obstante sus callejones sin salida. No creo que únicamente haya servido para inventariar aeroplanos, telégrafos, modernas civilizaciones, sino para dar un toque de queda estético y dar la lección histórica de que cuando las relaciones entre literatura y revolución no se hacen consecuentes, se degenera en un caos político y artístico.

Los propugnadores del «vanguardismo» -agrupados en torno a la Revista de avance- manifestaron cierta mansedumbre de la forma.

La vanguardia en Guillén existe en la medida en que su verso es ruptura y fundación, voluntad de estilo y rebelde del carácter nacional.

El tratar de encontrar una expresión poética nacional con una nueva actitud ante la lengua, esa es la vanguardia cierta de Nicolás Guillén, la que implica revolución estilística, literaria y social(3).

No se trata de una vanguardia por novedad externa, sino por las intenciones de orden social ulteriores. Es el caso de César Vallejo, en el Perú; y recuerdo los inmejorables criterios de Mariátegui acerca del nuevo arte de comienzos de siglo:

En el mundo contemporáneo coexisten dos almas, la de la revolución y la decadencia. Sólo la presencia de la primera confiere a un poema o un cuadro valor de arte nuevo. No podemos aceptar como nuevo un arte que no nos trae sino una nueva técnica. Eso sería recrearse en el más falaz de los espejismos actuales. Ninguna estética puede rebajar el trabajo artístico a una cuestión de técnica. La técnica nueva debe corresponder a un espíritu nuevo también. Si no, lo único que cambia es el paramento, el decorado. Y una revolución artística no se contenta de conquistas formales(4).

De modo que los Motivos de son no sólo realizaron una conquista formal, la introducción del son como ritmo poético, a la poesía culta, escrita, sino que en ellos están presentes temas que abrieron las puertas del rescate cultural, de la descolonización, porque denunciaron la injusticia social y la discriminación.

Para Guillén, Motivos de son es la primera interrogación de la realidad. Partiendo de una unidad temática y estilística, estos poemas son una revisión de las vivencias y experiencias raciales de Guillén a su llegada a La Habana, en cuyos barrios más pobres se aglutinaron los descendientes de cautivos africanos para organizarse y constituir diversos focos de resistencia cultural. A través de esas experiencias, Guillén asume directamente su condición de hombre negro. El poeta, en su afán de búsqueda, en su inconformidad, inaugura un proceso de conocimiento de su condición humana. Porque más que asustar al burgués, Guillén lo emplaza, al traer a la poesía personajes y ambientes de las capas más populares y expoliadas.

Habría que observar que tras la exploración verbal que se plantea el poeta, esos tipos frescos, populares, cuestionan la vida, condicionada la suya por los prejuicios más monstruosos y las circunstancias a que estuvieron sometidos. Se tratará más bien de personajes del pueblo y sus respectivos arquetipos: Bito Manué, la Mulata, el Negro bembón. Pero Guillén no deja que la expresión poética hallada desborde la realidad que ha asumido, sino que encuentra un equilibrio que luego suscitará las peores interpretaciones de la crítica burguesa. Por ejemplo, está claro que en los Motivos... hay un tratamiento de la raza como concepto cultural y como valor ético. Esto incluso continúa en Sóngoro cosongo (1931) y hasta en West Indies, Ltd. (1954). No pocos críticos han querido encasillar la obra de Guillén (teniendo en cuenta exclusiva su primer libro) en los límites de la denominación de poesía negra. Ha sido una manía -un vicio-, acatada y difundida. No entendieron jamás que se trataba de la aparición de una poesía que hablaba al negro y del negro para hallar su justo papel en la cultura nacional y para definir su aporte a ella. No es el negro como elemento aislante sino como elemento integrante. La raza va a estar ligada más tarde a la idea del ancestro, ya abordado en otra complejidad ideológica y temática. En esta primera tentativa, el poeta deja entrever que al tratar esos temas reclama un control para sus conflictos internos, y que los conjuga, trascendiéndolos, con los de su colectividad racial inmediata. Un dilema de carácter individual se extiende a todo un núcleo de la humanidad.

En el transcurso de los poemas, Guillén desarrolla, por la palabra poética, sus íntimos conflictos, como antes apunté. La poesía se convierte en el espacio testimonial de su yo vital, comprometido en su yo poético. Así, los poemas que evocan el paisaje del negro en los barrios pobres de la capital forman parte de una secuencia más amplia en la que el yo poético plantea su propio destino ante esas vidas y personajes del pueblo cubano. El yo poético actúa en este libro a través de un coloquialismo descriptivo. Entiéndase coloquialismo en el sentido acreditado a la más actual poesía latinoamericana.

La poesía de Motivos de son impone, por otra parte, una realidad desconocida o distorsionada, o dada periféricamente; será un fresco y un testimonio. La poesía es el instrumento para indagar una realidad o un contexto, y por ello es experiencia, necesidad y justicia. Al mismo tiempo, los Motivos... son la poesía combativa de los prejuicios raciales. Encuentran una expresión nacional e inician un proceso de descolonización cultural, como antes dije. El poema que abre el libro así lo demuestra. Él inaugura dicho proceso. «Negro bembón», apertura y recuento, es la poética de los Motivos porque resume, sintetiza la esencia del juego verbal y del cuestionamiento del tema céntrico del libro: el hombre negro en busca de su identidad, la denuncia de la expoliación de su condición humana:

¿Po qué te pone tan brabo,
cuando te disen negro bembón,
si tiene la boca santa,
negro bembón?
(5)

Guillén descubre al alienado negro cubano su propia belleza, rescatándosela de las manos a la supremacía de los cánones griegos o latinos impuestos durante la Colonia.
Los poemas «Hay que tené boluntá», «Búcate plata» son una clara denuncia de la crisis económica de la época, que se correspondía, a nivel internacional, con la crisis económica más profunda que haya sufrido el capitalismo en todo su desarrollo, la de 1929. «Tú no sabe inglé» representa una de las primeras alusiones antimperialistas del poeta nacional.

Por el reto y la audacia en las intenciones, por el hallazgo en la expresión poética, por el modo tajante con que abrieron la brecha para desmoronar los valores del orden burgués, extiendo a los Motivos de son la acepción integral del término vanguardia.
En el lenguaje de los Motivos, al reproducir el habla de los negros habaneros, está implícito el deseo del poeta de recuperar la «lengua perdida»; como bien nombrara Martínez Estrada: la «lengua de los vencidos». El «Canto negro», de Sóngoro cosongo, es una verdadera incógnita literaria. ¿Encantamiento del poeta por la palabra? ¿Vestigios lingüísticos yorubas? ¿Deseo imperioso de refundar el mundo perdido, de restaurar la lengua ancestral aniquilada ante la imposición de otra, de donde se esfumara?

Los Motivos, estilísticamente, no tienen antecedentes en la historia de la poesía escrita (culta) de la nación, aunque sí en la oral de antigua procedencia mestiza. Es evidentemente palpable la presencia de letras de guarachas, pregones callejeros, comparsas y rumbas, descontando la de los sones, por obvia. Algunos han sustentado la teoría de una influencia en los Motivos del teatro y las letrillas de Lope y Góngora. No creo que Guillén tuviera que recurrir a lo libresco, lo meramente literario, cuando nos consta que esta poesía era su propia experiencia personal. Simplemente, se conjugaron la tradición oral y escrita de nuestro pueblo; una se integró a la otra.

La reproducción de la lengua hablada de los barrios pobres habaneros (versiones cubanas del ghetto negro norteamericano) -que desciende de la lengua bozal de los cautivos africanos aglutinados en ellos-, es ya uno de los elementos constitutivos de la expresión lingüística, agresiva e insurrecta, que diera a los Motivos su justo calibre(6).

Sobre el asunto de la poesía española, tan debatido, y su influencia en la de Guillén, pienso que sobre todos nuestros poetas es él quien mejor ha asimilado y amoldado su lengua. Guillén es el más «español» de los poetas cubanos, sin duda alguna. Ninguna influencia francesa; ni a través siquiera de Darío, ni por el reflejo de lo francés en lo español. En él no se encuentran rasgos de surrealismo, ni de dadaísmo; aunque no dejó de conocerlos y leerlos. Sus lecturas formadoras y definitivas fueron los clásicos españoles: Quevedo, Góngora, Garcilaso, Fernando de Herrera, Cervantes. Siempre se ha marginado la veta elegíaca de Guillén, y su lógica preferencia por los elegíacos españoles. Sé de su predilección por Quevedo, en la medida en que la obra de éste refleja la tragedia española, en que devela su conciencia de la decadencia de España. Guillén ha manifestado que «en general [...] mucha poesía del siglo de oro es tremendamente retórica y falsa. Donde hay la poesía más pura dentro de aquel mar de retórica es en la del Quijote, que es un mar de poesía, aunque esté escrito en prosa». Siente una gran admiración por los poetas del Renacimiento, por el Arcipreste de Hita; prefiere su estilo directo, sarcástico, refranero, popular. Tiene que ver con su modo de ver la poesía. Berceo le gusta fundamentalmente porque este poeta se aproxima a muchas maneras del decir contemporáneo.

La importancia de Guillén para la lengua ya fue destacada por Miguel de Unamuno, quien hizo constar la lección lingüística que significaba la obra del cubano. Nunca puedo dejar de asociar este hecho, la carta de Unamuno a Guillén en 1932, con la actitud que más de veinticinco años después iba a tomar André Bretón con respecto a la poesía de Aimé Césaire, el gran poeta martiniqueño(7). Para estupor de la poesía francesa escrita en Francia, nadie manejó la lengua como la había manejado Césaire. Los «indígenas de ultramar» daban una lección de historia.

Es una prueba más, en ambos casos, de la tragedia lingüística que impone la colonización. A partir de este hecho histórico, la lengua española, en nuestro caso, conoce una dicotomía: una lengua ideal y otra factual. El léxico y la fonética de los hispanoparlantes en América es la segunda; la de los peninsulares, la primera. Ante esta disyuntiva, Guillén escogió la resistencia y trajo a la literatura la lengua de los bozales. Todos sabemos que desistió del romántico empeño y moldeó entonces como nadie, la lengua de los vencedores. En aquel momento, los «civilizados» lo señalaron con el dedo, lo acusaron de «bárbaro», sin percatarse de que los Motivos desencadenaban en la nación un decisivo y sintomático combate entre los «letrados artificiales» (los «falsos eruditos») y «el hombre natural».

Se ha visto, sobre todo en la poesía contemporánea, que cuando el poeta medita sobre sus instrumentos de trabajo -la poesía misma y la palabra- entra a cuestionar su yo poético y sus distintas funciones. Esto no se plantea en las diversas poéticas de Guillén, porque ha conquistado un lenguaje y una expresión, sobre los que no reflexiona porque los sabe suyos y seguros. La poesía para nuestro poeta no es un ejercicio misterioso, la vida no es concebida nunca como padecimiento; su palabra no cesa de construir sueños y quimeras.

Los hallazgos formales de la poética de Guillén son: un verso amplio, discursivo, más o menos de reflexión, en el que el yo poético se ajusta al vital y viceversa; un verso de molde clásico (el de la tradición poética hispánica ejercido por Góngora, Garcilaso y Quevedo, principalmente) en el que el yo poético no es un yo sino un nosotros, cultural o épico (un monólogo plural casi, proveniente del nosotros whitmaniano), al que integra formas propias de la híbrida cultura nacional; un verso breve, de nominaciones elípticas, útil al poeta para la sátira, y ejercitado en sus sones, epigramas y madrigales. Este último verso es la base de El gran zoo, y de secciones de La rueda dentada. Por ejemplo, en West Indies, Ltd., poema fluvial, prosaico, quevedesco, Guillén se arriesga a experimentar con nuevas formas poéticas no tocadas por él ni acostumbradas en su poesía. El estilo formal de este poema es el embrión de la Elegía a Jesús Menéndez. Aquí, pues, Guillén pone en tela de juicio su concepto del verso libre, agudizando la expresividad del verso whitmaniano. West Indies es un fresco patético. Es un Guillén irónico, amargo, iracundo. En este texto aflora un desajuste entre el poeta y su contexto social: la frustración de la revolución del 30.

El momento de tránsito donde ya aparece formulada como poética la conciencia crítica de la palabra, se detecta en El son entero (1947). Recordemos «Guitarra». De este libro a La paloma de vuelo popular (1958) se establece la teoría de los círculos concéntricos. Si no, comparemos cada una (las dos) de las artes poéticas centrales de ambos libros. La poética de La paloma... sólo clausura una visión de la poesía para, intrínsecamente, esbozar otra sin recurrir de modo exclusivo al aspecto formal.
Esta aventura enraizada, que fueron los Motivos de son, para destruir la retórica de la época e inaugurar una nueva y válida expresión de la nacionalidad, fue un camino de conocimiento, y tendrá en Sóngoro cosongo su principal, su consecuente desarrollo, su continuidad temporal.

Cierta crítica decidió negar la correlación entre este cuaderno y Motivos de son, además de la de estas dos obras con el resto de la obra de Guillén. Estas posiciones me han parecido erróneas. De los Motivos a Sóngoro cosongo encontramos una diferencia, un espacio que niega y que reitera, y a la vez una innegable continuidad. ¿Proceso evolutivo? A las claras. Sóngoro... continúa la ruptura, pero asumiéndola con mayor conciencia, y en él se reinstaura la aventura de un nuevo conocimiento poético expuesto en el libro que precedía a éste. Baste señalar que el título del cuaderno procede de un verso del motivo «si tú supiera...», de 1930. De modo que en Guillén hay que entender y ver una temporalidad continuada: como cuando tiramos una piedra al agua quieta de un estanque y se crean inevitables, infinitos círculos concéntricos, de los que hablé hace un momento. Su obra está estructurada de esa forma. Sóngoro es un nuevo comienzo, otro inicio, una revisión, una nueva transitoriedad. El propio Guillén lo propone en la poética central del libro, el fundador poema «Llegada», ya asimilada la rebelión formal que habían sido los ocho motivos. Las imágenes de Sóngoro cosongo se caracterizan por un mayor grado de efectividad. El poeta reordena su verbo, su planteamiento intelectual, da nacimiento abrupto a las contradicciones que luego irán a constituir el cuerpo de su poesía. En este libro se estructura buena parte de la futura personalidad poética de Guillén, y su dimensión americana.

Aunque la realidad lingüística de Guillén es otra que la de Jacques Roumain, o la de Césaire y la de Langston Hughes, es pertinente señalar que su contexto histórico, cultural y político conlleva no pocos elementos comunes. No hay que olvidar que la lengua es un vínculo y no un fin. Los poetas que mencioné más arriba (Roumain, Césaire y Hughes) tienen la experiencia histórica común de ser descendientes de esclavos africanos; nacieron en sociedades traumatizadas por las estructuras racistas en que se sustenta el régimen colonial y el capitalismo. Los poemas «Llegada»(8) (Sóngoro cosongo) y «El apellido» (La paloma de vuelo popular) le confieren a Guillén una irreductible trascendencia americana por encarnar en estos textos el trauma vivido en países americanos como Brasil, los Estados Unidos y las islas del área del Caribe. La presencia africana en el continente americano, nacida de la implantación de la esclavitud, su huella definitiva, aparecen en nuestra literatura con estos poemas que distan entre sí veintisiete años. El primero, de 1931, y el segundo, de 1958. Aquí adquiere Guillén un carácter visionario por cuanto define la idiosincrasia, la naturaleza de la América insular. La cultura del hombre de América fue conformada por otras muchas, de donde la suya es una de tipo residual. Se trata, por otra parte, de concederle el justo lugar, el verdadero sentido histórico que tiene, al elemento humano que aportó la mano de obra en las relaciones de producción habidas en las zonas del continente afectadas, en especial, por la esclavitud:

nuestra piel sudorosa reflejará los rostros
húmedos de los vencidos(9).
Nadie antes (1931) se había percatado así de esta presencia, y de ese hecho histórico. Alerta contra el exotismo europeo, contra el deslumbramiento ante civilizaciones usurpadoras:
Y ahora que Europa se desnuda
para tostar su carne al sol
y busca en Harlem y en La Habana
jazz y son
lucirse negro mientras aplaude el bulevar,
y frente a la envidia de los blancos
hablar en negro de verdad(10).

En este libro culmina el intento de descolonización apuntado en el poema «Negro bembón». A través de un nuevo tratamiento del eros, en los madrigales, Guillén enfrenta la batalla estética del hombre negro por recuperar su belleza, adulterada y relegada por el sistema. La mujer es el medio más idóneo para llevar a cabo ese reconocimiento estético, que tiene una inmensa carga ideológica. El pensamiento revolucionario se sirve del tema erótico para cumplirse:

Tu vientre sabe más que tu cabeza
y tanto como tus muslos.
Esa es la fuerte gracia negra
de tu cuerpo desnudo.
Signo de selva el tuyo,
con tus collares rojos,
tus brazaletes de oro curvo,
y ese caimán oscuro
nadando en el Zambeze de tus ojos.

El instante clave de la carrera literaria de Nicolás Guillén se encuentra en los dos libros que publicó fuera de Cuba, en 1937, ellos son: España. Poema en cuatro angustias y una esperanza y Cantos para soldados y sones para turistas. Es el momento de su adhesión material al movimiento revolucionario comunista.

Convulsionado el mundo por las consecuencias de la Primera guerra mundial, intelectuales, escritores y artistas radicalizaron sus posiciones políticas. Como la lucha revolucionaria era insoslayable, en nuestro continente los partidos comunistas, o se fundaron (México, Perú) o se reestructuraron. Parte de la vanguardia artística se decidió firmemente por la militancia política; o bien dejó a un lado su creación, o bien la puso al servicio de la revolución proletaria mundial, y contra el fascismo creciente. La sensibilidad de la época estaba permeada por la necesidad de realizar la revolución social(12).

El acontecimiento que por excelencia aglutina las fuerzas de la revolución, es la guerra civil española, durante la cual se celebro el 11 Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Allí coincidieron Neruda y Vallejo, Miguel Hernández y Langston Hughes, Alejo Carpentier, Juan Marinello y Félix Pita Rodríguez, Heinrich Mann y Tristan Tzara, René Maran y André Malraux, Vicente Huidobro y Antonio Machado, León Felipe y Cernuda, Alberti, Alexei Tolstoi y Ehremburg. No casualmente es que ese mismo año 1937, en Valencia, Guillén ingresa en el Partido comunista(13).

El poema España... no es sólo un canto de solidaridad en el que la creación artística se subordina, autoritaria, a una idea, sino también una manera de hallar Guillén su otra identidad, junto al ejercicio de una educación partidista.

Por su parte, Cantos para soldados y sones para turistas era una premonición política de la revolución cubana y del estado actual de América; era una «acertada expresión lírica de lo político», según las palabras de Juan Marinello. Decía éste en su prólogo:
Por la calidad, por la naturaleza de sus poemas, este libro es conflicto y solución, aventura y triunfo, experiencia y culminación. Hay en estos versos hazaña atrevida y conquista señera. No se exagera al decir que desde aquí se muestra un modo nuevo, inusitado, de poesía revolucionaria. Y puede afirmarse, sin miedos, que toda poesía política que se realice hoy en nuestras tierras ha de lucir, en la entraña, la sustancia de estos cantos limpios y fuertes.

Aquí está la trascendencia americana de Guillén: su genio para conjugar vanguardia artística y vanguardia política; su genio poético mantuvo la coherencia temática y estilística hasta diseñar una espiral, su genio histórico revela una conciencia de clase y de origen al hombre negro de América, descendiente de cautivos africanos; su genio, visionario, vislumbró la revolución cubana que dirigiría Fidel Castro. La «Elegía a un soldado vivo» contiene los elementos de un verdadero programa revolucionario:

Esta paz es culpable.
¡Cuándo será que hable
tu boca, y que tu rudo pecho grite,
se rebele y agite!
Tú, paria en Cubo, solo y miserable,
puedes rugir con voz del Continente:
la sangre que te lleva en su corriente
es la misma en Bolivia, en Guatemala,
en Brasil, en Haití... Tierras oscuras,
tierras de alambre para vuelo y ala,
quemadas por iguales calenturas,
secos a golpes de puñal y bala,
en las que garras duras
están con pico y pala

día y noche cavando sepulturas(14).

Guillén aborda el tema de la caña de azúcar adjudicándole un nuevo sentido: en lo formal, epigramático; en el contenido, antimperialista. Su único antecedente literario en nuestra poesía es La zafra de Agustín Acosta, que Julio Antonio Mella definió así: «La zafra es el primer gran poema político de la última etapa de la República.(15)» El libro lo fue, en verdad. En el siglo XIX, nuestra poesía se vio expuesta a los embates del «paisajismo». La mayoría de los poetas, románticos o modernistas, aludía a la caña de azúcar, pero como ornamento, como integrante de una ecología imposible de no advertir gracias a su naturaleza exuberante. Se hablaba de la caña de azúcar como se hablaba de las palmas. La zafra, junto al combativo «Poema de los cañaverales» de Pichardo Moya, destierra de nuestra poesía esa visión de la caña de azúcar, dándole un carácter nacional. No obstante, su autor no sobrepasó ciertas fronteras. Más que «fallo individualista», más que «criterio individualista», como decía Mella, hay mejor un inconsciente interés de clase:

...El libro expresa, políticamente, el ideal, la protesta del colono que se siente amenazado, y del antiguo hacendado, cubano, arruinado por el central norteamericano. Es justa y real esta protesta. Pero hay algo más. El Central yanqui -la penetración imperialista con palabras generales- no es un fenómeno de hoy. Si la «independencia» existió, fue precisamente porque ya comenzaba a existir ese Imperialismo que hoy tanto nos asusta. Éste es un hecho no fatal, en el concepto místico de la palabra, sino una realidad que obedece al determinismo histórico [...] El colono luchará contra el yanqui hasta que obtenga una mejora temporal, o será completamente vencido y convertido en un proletario puro para trabajar la tierra al gringo(16).

La caña determinó nuestro destino histórico desde que su cultivo propiciara la implantación orgánica del régimen esclavista. Bien es sabido que éste es el denominador común de la economía en las Antillas.

Aunque argumentara neutralidad, Acosta -cuyo verso no es sino una dependencia aguda del de Rubén Darío- fue un denunciador mediatizado del drama económico de Cuba. Acosta rehuyó el compromiso político:

No quisiera que al juzgar este canto se me crea un poeta de muchedumbres. A la inversa de mi llorado Rubén [Darío], yo sé que no he de ir a las muchedumbres, porque cuando ellas lleguen a mi verso dejarán de serlo(17).
Actualmente es un apátrida.

Guillén es quien introduce, pues, el aliento antimperialista al tratar el tema de la caña de azúcar:

El negro
junto al cañaveral.

El yanqui sobre el cañaveral.

La tierra
bajo el cañaveral.

¡Sangre
que se nos va!
(«Caña»)(18)  
Su antimperialismo, que ha permeado sensiblemente toda su obra, se hace fundamento en la Elegía a Jesús Menéndez (1958), cuyo antecedente integral es West Indies, Ltd.(19) (1934), como dije antes. La ubicación temporal de éste son los años que suceden al trienio sombrío, a la caída de Machado y a la frustración de la revolución del 33. En este último realiza una toma de conciencia, desmitificadora, de la existencia en las Antillas de un status típicamente colonial, y por ende, uno de los subdesarrollos más críticos de América. No sólo rechaza la miseria de la alienación, declarándola como un vicio del mundo moderno en las islas del Caribe, sino la palpable in gerencia yanqui en ellas, en sus formas más cumplidas y sistemáticas.

La obra de Nicolás Guillén ha generado una copiosa bibliografía crítica, en la mayoría de los casos exaltada y elogiosa, no exenta de mejores intenciones así como de equívocos. En reiteradas ocasiones, nos hallaremos ante una crítica impresionista, aunque objetiva por momentos. Las discrepancias que han resultado de ella, se refieren a la ubicación del poeta en las diversas nomenclaturas que la moderna historia literaria ha empleado para definir movimientos como el llamado «negrismo» («afrocubanismo», «mulatismo», etc.), o la negritud; o para censurar la presencia de conceptos políticos en su poesía. Es obvio que este tipo de consideraciones prevalece en la crítica literaria de franca o extrema derecha, y con algún que otro atenuante, hasta en «librepensadores». Lo que se detracta es una de las líneas más ricas y sagaces de Guillén: su antimperialismo y sus ideas políticas puestas al servicio de las clases oprimidas y en favor de la revolución proletaria mundial(20); o bien para destacar las claras relaciones contextuales de la poesía de Guillén con las distintas civilizaciones africanas.
La Habana, junio de 1972.

________________________________________
1.       En 1922, Guillén recogió sus poemas de adolescencia en el libro Cerebro y corazón, inédito hasta que lo publicara Ángel Augier en la reedición de su biografía, Nicolás Guillén; notas para un estudio biográfico-crítico, en 1965. De corte modernista, estos poemas presentan la influencia literaria de Rubén Darío y de Silva. Hay sonetos y versos libres al estilo de la «Epístola a Madame Lugones» del nicaragüense. Otros poemas son el antecedente de «Al margen de mis libros de estudio». El poema «Ansia» es una verdadera arte poética precursora de «Guitarra», en El son entero (1947).
2.       Como lo ha concebido nuestra crítica, por ejemplo, ha sido de una manera estrecha, restringido al grupo de la Revista de Avance -primer órgano difusor de los ismos europeos-, y a algunos textos poéticos, los primeros, de autores como Manuel Navarro Luna y Félix Pita Rodríguez. No es esa la filiación exacta que le confiero a este término. Debemos ensanchar sus límites de significación.
3.       Esto se aplica perfectamente al resto de su obra, y llega a su punto culminante en Cantos para soldados y sones para turistas, libro en que el poeta hace posible la identificación de la vanguardia artística con la política.
4.       «El artista y la época», en Casa de las Américas, La Habana, a. XII, nº. 68, set.-oct. de 1971, p. 16.
5.       Nicolás Guillén: Antología mayor 2ª ed., La Habana, ed. Huracán, 1969, p. 27.
6.       Esta forma de hablar del esclavo africano ha condicionado en gran medida el habla popular cubana. Mucha poesía norteamericana conlleva estos giros idiomáticos, los que corresponden a un fenómeno similar dentro de la lengua inglesa.
7.       Aimé Césaire: Cahier du retour au pays natal. Préface d'André Breton, Lyon, ed. Bordas, 1947. Hay edición cubana publicada por la Casa de las Américas.
8.       El único antecedente, y en lengua inglesa, es el de Langston Hughes en su poema «I, too» (Yo también) o el «Prelude» (Preludio) de Weary Blues (1926). Coincidencia de contextos, no influencia.
9.       Nicolás Guillén: Antología mayor, 2ª ed., La Habana, ed. Huracán, 1969, p. 36.
10.       Guillén: op. cit., p. 39.
11.       Guillén, op. cit., p. 40.
12.       «La militancia de los estudiantes e intelectuales en aquellos tiempos iniciales del movimiento comunista no deja lugar a dudas. Los más convencidos entre ellos -Diego Rivera, César Vallejo, Rubén Martínez Villena- visitaron la Unión Soviética. Además de su trabajo dentro o junto al Partido comunista los intelectuales de ese período estaban asociados con el movimiento sindical y las ligas antimperialistas.» Jean Franco: op. cit., p. 145.
13.       Cuando regresa a Cuba despliega una intensa labor periodística, sobre todo en la revista Mediodía, de la que fue fundador.
14.       Nicolás Guillén: Antología mayor. 2ª ed., La Habana, ed. Huracán, 1969, p. 107.
15.       «Un comentario a La zafra de Agustín Acosta», en Bohemia, La Habana, a. LV, n. 32, 9 de ago. de 1963, p. 70.
16.       Mella: art. cit., p. 71.
17.       Agustín Acosta: La zafra; poema de combate. La Habana, ed. Minerva, 1926, p. 5.
18.       Este poema, que apareció en Sóngoro cosongo (1931), fue publicado el 27 de jul. de 1930 en la página «Ideales de una raza» del Diario de la Marina. Hay también dos poemas anteriores con la misma implicación: «Futuro» (1927) y «Oda a Kid Chocolate» (1929), que hoy conocemos como «Pequeña oda a un negro boxeador cubano».
19.       La importancia de West Indies, Ltd. es que a él concurren todos los temas de Guillén, y la mayoría de los recursos naturales formales que el poeta ejercitará de ahora (1934) en adelante hasta sus últimos poemas (supongamos el reciente El diario que a diario).
20.       Como ilustración de este género de tendencia, véase Adriana Tous: La poesía de Nicolás Guillén, Madrid, ed. Cultura hispánica, 1971.



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Campeonato Futbol 5 - Villas del Sector Estadio

El Centro Cultural Cordillera está organizando, para el mes de noviembre de 2010, un Campeonato de Futbol 5, estilo Copa Carranza, para clubes deportivos aficionados de la Villas y poblaciones del Sector Estadio.
Pronto más informaciones en el Blog

CONCURSO LITERARIO

CONCURSO LITERARIO "ÑUÑOA Y EL BICENTENARIO"

EL CENTRO CULTURAL CORDILLERA ESTA ORGANIZANDO UN CONCURSO LITERARIO (EN PROSA Y EN VERSO).
LA PRIMERA ETAPA DE LANZAMIENTO, CONFECCION Y PUBLICACION DE LAS BASES, ELELCCION DE JUTRADO Y DETERMINACION DE LOS PREMOS FINALIZARA A FIN DE AGOSTO DE 2010.
LA SEGUNDA ETAPA, CONSISTENTE EN LA RECEPCION DE TRABAJOS INEDITOS DURARA HASTA EL 30 DE NOVIEMBRE DE 2010, MIENTRAS QUE EL PREOCESO DE DELIBERACION DEL JURADO DURARA HASTA EL 20 DE DICIEMBRE DE 2010.
LA PREMICION TENDRA LUGAR EL 15 DE ENERO DE 2011.

Invitación al lanzamiento del libro "Impuesto a la carne" de Diamela Eltit Jueves 19 de Agosto


 
Amigas y amigas,
Les invitamos al lanzamiento del libro "Impuesto a la carne" de la escritora Damiela Eltit, recientemente galardoneada con el premio de literatura José Donoso.
Les esperamos....

 eltit.gif

 

 

 

 


Si no pueden ver la imagen abran el archivo adjunto





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jueves, 12 de agosto de 2010

CHILENA ELTIT GANO PREMIO IBEROAMERICANO JOSE DONOSO


CHILENA ELTIT GANO PREMIO IBEROAMERICANO JOSE DONOSO

SANTIAGO DE CHILE, 11 (ANSA) - La escritora chilena Diamela Eltit se adjudicó hoy el Premio de Letras José Donoso, reconocimiento instituido por la Universidad de Talca para destacar la trayectoria de un escritor o escritora iberoamericana.
    El jurado fundó la elección en la excelencia en la creación literaria de la novelista y en el compromiso ético de su obra, destacando que "dentro del panorama de las letras de Chile, Diamela es una figura señera, con una proyección indudable a nivel nacional como internacional".
    Autora de "Por la patria", fue agregada cultural en 1990 en México, donde terminó de escribir "Vaca sagrada" y luego "El infarto del alma" y "Los trabajadores de la muerte", entre otros. Esta casada con el ex ministro de los gobiernos de la Concertación y ex candidato presidencial, Jorge Arrate.
    El Premio Iberoamericano José Donoso fue instituido en 2001 por la Universidad de Talca en memoria del autor de "Coronación", vinculado por sus raíces familiares y culturales a la región del Maule, centro de Chile. DFB

11/08/2010 21:23


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CHILENA ELTIT GANO PREMIO IBEROAMERICANO JOSE DONOSO


CHILENA ELTIT GANO PREMIO IBEROAMERICANO JOSE DONOSO

SANTIAGO DE CHILE, 11 (ANSA) - La escritora chilena Diamela Eltit se adjudicó hoy el Premio de Letras José Donoso, reconocimiento instituido por la Universidad de Talca para destacar la trayectoria de un escritor o escritora iberoamericana.
    El jurado fundó la elección en la excelencia en la creación literaria de la novelista y en el compromiso ético de su obra, destacando que "dentro del panorama de las letras de Chile, Diamela es una figura señera, con una proyección indudable a nivel nacional como internacional".
    Autora de "Por la patria", fue agregada cultural en 1990 en México, donde terminó de escribir "Vaca sagrada" y luego "El infarto del alma" y "Los trabajadores de la muerte", entre otros. Esta casada con el ex ministro de los gobiernos de la Concertación y ex candidato presidencial, Jorge Arrate.
    El Premio Iberoamericano José Donoso fue instituido en 2001 por la Universidad de Talca en memoria del autor de "Coronación", vinculado por sus raíces familiares y culturales a la región del Maule, centro de Chile. DFB

11/08/2010 21:23


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miércoles, 11 de agosto de 2010

Fwd: Reenviar: El sábado 14 de agosto...Nos vemos...

 
 

FRANCISCO VILLA EN "RINCÓN ALTO"

El cantautor se presenta el sábado 14 de agosto en Lo Cañas.



Continuando con el exitoso ciclo de conciertos de las más destacadas figuras de la trova chilena, inaugurado hace algunos meses en "Rincón Alto", Francisco Villa vuelve al espacio de Lo Cañas. El cantautor santiaguino, fue precisamente quien inició estos encuentros precordilleranos.

...Villa hará un prolijo recorrido por su repertorio más emblemático, documentado en siete trabajos discográficos, más una interesante muestra de material inédito.

Rincón alto es un acogedor espacio, ubicado en la en el sector de la precordillera, que rápidamente a logrado notoriedad, gracias a su buena infraestructura, oferta de bar y propuesta cultural.

El recital de Francisco Villa, está anunciado apara las 22.00 horas, del sábado 14 de agosto. Rincón Alto está ubicado en Avenida Central 4153, esquina Las Nalcas, Lo Cañas, La Florida. El valor de las entradas es de $ 4.000.






FRANCISCO VILLA EN "RINCÓN ALTO"
Sábado 14 de agosto - 22:00 horas.
Av. Central 4153, esquina Las Nalcas, Lo Cañas, La Florida.
$ 4.000


GRACIAS POR DIFUNDIR ESTA NOTICIA.





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www.franciscovilla.org
www.myspace.com/franciscovillatrova




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martes, 10 de agosto de 2010

Artículo enviado desde El Mostrador.cl

Centro Cultural Cordillera (centro.cultural.cordillera@gmail.com) te ha enviado este artículo:

Título: "Lleve de lo bueno", la feria con lo mejor de la música chilena
Dirección: http://www.elmostrador.cl/noticias/cultura/2010/08/09/lleve-de-lo-bueno-la-feria-con-lo-mejor-de-la-musica-chilena/

Comentario: www.elmostrador.cl


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Cuentos clásicos chilenos: "El vaso de leche" Manuel Rojas



---------- Mensaje reenviado ----------
De: Luis E. Aguilera Gonzalez <luiseaguilera.57@gmail.com>
Fecha: 10 de agosto de 2010 02:18
Asunto: Cuentos clásicos chilenos: "El vaso de leche" Manuel Rojas
Para: "01 Sech Reg. Dir. .Luis E. Aguilera Gonzalez" <luiseaguilera.57@gmail.com>


Visite:  WWW:LUISEAGUILERA:CL
 
 
"El vaso de leche"  m_rojasManuel Rojas

Afirmado en la barandilla de estribor, el marinero parecía esperar a alguien. Tenía en la mano zquierda un envoltorio de papel blanco, manchado de grasa en varias partes. Con la otra mano atendía la pipa.

Entre unos vagones apareció un joven delgado; se detuvo un instante, miró hacia el mar y avanzó después, caminando por la orilla del muelle con las manos en los bolsillos, distraído o pensando.

Cuando pasó frente al barco, el marinero le gritó en inglés:

-I say; look here! (¡Oiga, mire!)
El joven levantó la cabeza y, sin detenerse, contestó en el mismo idioma:
-Hallow! What? (¡Hola! ¡Qué?)
-Are you hungry? (¿Tiene hambre?)
Hubo un breve silencio, durante el cual el joven pareció reflexionar y hasta dio un paso más corto que los demás, como para detenerse; pero al fin dijo, mientras dirigía al marinero una sonrisa triste:
-No, I am not hungry! Thank you, sailor. (No, no tengo hombre. Muchas gracias, marinero.)
-Very well. (Muy bien.)

Sacose la pipa de la boca el marinero, escupió y colocándosela de nuevo entre los labios, miró hacia otro lado. El joven, avergonzado de que su aspecto despertara sentimientos de caridad, pareció apresurar el paso, como temiendo arrepentirse de su negativa.

Un instante después un magnífico vagabundo, vestido inverosímilmente de harapos, grandes zapatos rotos, larga barba rubia y ojos azules, pasó ante el marinero, y éste, sin llamarlo previamente, le gritó:

-Are you hungry?

No había terminado aún su pregunta cuando el atorrante, mirando con ojos brillantes el paquete que el marinero tenía en las manos, contestó apresuradamente:

-Yes, sir, I am very hungry! (Sí, señor, tengo harta hambre.)
Sonrió el marinero. El paquete voló en el aire y fue a caer entre las manos ávidas del hambriento. Ni siquiera dio las gracias y abriendo el envoltorio calentito aún, sentose en el suelo, restregándose las manos alegremente al contemplar su contenido. Un atorrante de puerto puede no saber inglés, pero nunca se perdonaría no saber el suficiente como para pedir de comer a uno que hable ese idioma.

El joven que pasara momentos antes, parado a corta distancia de allí, presenció la escena.

Él también tenía hambre. Hacía tres días justos que no comía, tres largos días. Y más por timidez y vergüenza que por orgullo, se resistía a pararse delante de las escalas de los vapores, a las horas de comida, esperando de la generosidad de los marineros algún paquete que contuviera restos de guisos y trozos de carne. No podía hacerlo, no podría hacerlo nunca. Y cuando, como es el caso reciente, alguno le ofrecía sus sobras, las rechazaba heroicamente, sintiendo que la negativa aumentaba su hambre.

Seis días hacía que vagaba por las callejuelas y muelles de aquel puerto. Lo había dejado allí un vapor inglés procedente de Punta Arenas, puerto en donde había desertado de un vapor en que servía como muchacho de capitán. Estuvo un mes allí, ayudando en sus ocupaciones a un austriaco pescador de centollas, y en el primer barco que pasó hacia el norte embarcose ocultamente. Lo descubrieron al día siguiente de zarpar y enviáronlo a trabajar en las calderas. En el primer puerto grande que tocó el vapor lo desembarcaron, y allí quedó, como un fardo sin dirección ni destinatario, sin conocer a nadie, sin un centavo en los bolsillos y sin saber trabajar en oficio alguno. Mientras estuvo allí el vapor, pudo comer, pero después... La ciudad enorme, que se alzaba más allá de las callejuelas llenas de tabernas y posadas pobres, no le atraía; parecíale un lugar de esclavitud, sin aire, oscura, sin esa grandeza amplia del mar, y entre cuyas altas paredes y calles rectas la gente vive y muere aturdida por un tráfago angustioso.

Estaba poseído por la obsesión del mar, que tuerce las vidas más lisas y definidas como un brazo poderoso una delgada varilla. Aunque era muy joven había hecho varios viajes por las costas de América del Sur, en diversos vapores, desempeñando distintos trabajos y faenas, faenas y trabajos que en tierra casi no tenían explicación.

Después que se fue el vapor anduvo, esperando del azar algo que le permitiera vivir de algún modo mientras volvía a sus canchas familiares; pero no encontró nada. El puerto tenía poco movimiento y en los contados vapores en que se trabajaba no lo aceptaron.

Ambulaban por allí infinidad de vagabundos de profesión; marineros sin contrata, como él, desertados de un vapor o prófugos de algún delirio; atorrantes abandonados al ocio, que se mantienen de no se sabe qué, mendigando o robando, pasando los días como las cuentas de un rosario mugriento, esperando quién sabe qué extraños acontecimientos, o no esperando nada, individuos de las razas y pueblos más exóticos y extraños, aun de aquellos en cuya existencia no se cree hasta no haber visto un ejemplar.
*
Al día siguiente, convencido de que no podría resistir mucho más, decidió recurrir a cualquier medio para procurarse alimentos.

Caminando, fue a dar delante de un vapor que había llegado la noche anterior y que cargaba trigo. Una hilera de hombres marchaba, dando la vuelta, al hombro los pesados sacos, desde los vagones, atravesando una planchada, hasta la escotilla de la bodega, donde los estibadores recibían la carga. Estuvo un rato mirando hasta que atreviose a hablar con el capataz, ofreciéndose. Fue aceptado y animosamente formó parte de la larga fila de cargadores.

Durante el tiempo de la jornada trabajó bien; pero después empezó a sentirse fatigado y le vinieron vahídos, vacilando en la planchada cuando marchaba con la carga al hombro, viendo a sus pies la abertura formada por el costado del vapor y el murallón del muelle, en el fondo de la cual, el mar, manchado de aceite y cubierto de desperdicios, glogloteaba sordamente.

A la hora de almorzar hubo un breve descanso y en tanto que algunos fueron a comer en los figones cercanos y otros comían lo que habían llevado, él se tendió en el suelo a descansar, disimulando su hambre.

Terminó la jornada completamente agotado, cubierto de sudor, reducido ya a lo último. Mientras los trabajadores se retiraban, se sentó en unas bolsas acechando al capataz, y cuando se hubo marchado el último acercose a él y confuso y titubeante, aunque sin contarle lo que le sucedía, le preguntó si podían pagarle inmediatamente o si era posible conseguir un adelanto a cuenta de lo ganado.

Contestole el capataz que la costumbre era pagar al final del trabajo y que todavía sería necesario trabajar el día siguiente para concluir de cargar el vapor. ¡Un día más! Por otro lado, no adelantaban un centavo.

-Pero -le dijo-, si usted necesita, yo podría prestarle unos cuarenta centavos... No tengo más.

Le agradeció el ofrecimiento con una sonrisa angustiosa y se fue. Le acometió entonces una desesperación aguda. ¿Tenía hambre, hambre, hambre! Un hambre que lo doblegaba como un latigazo; veía todo a través de una niebla azul y al andar vacilaba como un borracho. Sin embargo, no había podido quejarse ni gritar, pues su sufrimiento era obscuro y fatigante; no era dolor, sino angustia sorda, acabamiento; le parecía que estaba aplastado por un gran peso. Sintió de pronto como una quemadura en las entrañas, y se detuvo. Se fue inclinando, inclinando, doblándose forzadamente y creyó que iba a caer. En ese instante, como si una ventana se hubiera abierto ante él, vio su casa, el paisaje que se veía desde ella, el rostro de su madre y el de sus hermanos, todo lo que él quería y amaba apareció y desapareció ante sus ojos cerrados por la fatiga...
Después, poco a poco, cesó el desvanecimiento y se fue enderezando, mientras la quemadura se enfriaba despacio. Por fin se irguió, respirando profundamente. Una hora más y caería al suelo.

Apuró el paso, como huyendo de un nuevo mareo, y mientras marchaba resolvió ir a comer a cualquier parte, sin pagar, dispuesto a que lo avergonzaran, a que le pegaran, a que lo mandaran preso, a todo; lo importante era comer, comer, comer. Cien veces repitió mentalmente esta palabra; comer, comer, comer, hasta que el vocablo perdió su sentido, dejándole una impresión de vacío caliente en la cabeza.

No pensaba huir; le diría al dueño: "Señor, tenía hambre, hambre, hambre, y no tengo con qué pagar... Haga lo que quiera".

Llegó hasta las primeras calles de la ciudad y en una de ellas encontró una lechería. Era un negocio muy claro y limpio, lleno de mesitas con cubiertas de mármol: Detrás de un mostrador estaba de pie una señora rubia con un delantal blanquísimo.

Eligió ese negocio. La calle era poco transitada. Habría podido comer en uno de los figones que estaban junto al muelle, pero se encontraban llenos de gente que jugaba y bebía.

En la lechería no había sino un cliente. Era un vejete de anteojos, que con la nariz metida entre las hojas de un periódico, leyendo, permanecía inmóvil, como pegado a la silla. Sobre la mesita había un vaso de leche a medio consumir. Esperó que se retirara, paseando por la acera, sintiendo que poco a poco se le encendía en el estómago la quemadura de antes, y esperó cinco, diez, hasta quince minutos. Se cansó y parose a un lado de la puerta, desde donde lanzaba al viejo una miradas que parecían pedradas.

¿Qué diablos leería con tanta atención! Llegó a imaginarse que era un enemigo suyo, quien, sabiendo sus intenciones, se hubiera propuesto entorpecerlas. Le daban ganas de entrar y decirle algo fuerte que le obligara a marcharse, una grosería o una frase que le indicara que no tenía derecho a permanecer una hora sentado, y leyendo, por un gasto reducido.

Por fin el cliente terminó su lectura, o por lo menos, la interrumpió. Se bebió de un sorbo el resto de leche que contenía el vaso, se levantó pausadamente, pagó y dirigiose a la puerta. Salió; era un vejete encorvado, con trazas de carpintero o barnizador.

Apenas estuvo en la calle, afirmose los anteojos, metió de nuevo la nariz entre las hojas del periódico y se fue, caminando despacito y deteniéndose cada diez pasos para leer con más detenimiento.

Esperó que se alejara y entró. Un momento estuvo parado a la entrada, indeciso, no sabiendo dónde sentarse; por fin eligió una mesa y dirigiose hacia ella; pero a mitad de camino se arrepintió, retrocedió y tropezó en una silla, instalándose después en un rincón.

Acudió la señora, pasó un trapo por la cubierta de la mesa y con voz suave, en la que se notaba un dejo de acento español, le preguntó:

-¿Qué se va a servir?
Sin mirarla, le contestó:
-Un vaso de leche.
-¿Grande?
-Sí, grande.
-¿Solo?
-¿Hay bizcochos?
-No; vainillas.
-Bueno, vainillas.

Cuando la señora se dio vuelta, él se restregó las manos sobre las rodillas, regocijado, como quien tiene frío y va a beber algo caliente. Volvió la señora y colocó ante él un gran vaso de leche y un platito lleno de vainillas, dirigiéndose después a su puesto detrás del mostrador. Su primer impulso fue beberse la leche de un trago y comerse después las vainillas, pero en seguida se arrepintió; sentía que los ojos de la mujer lo miraban con curiosidad. No se atrevía a mirarla; le parecía que, al hacerlo, conocería su estado de ánimo y sus propósitos vergonzosos y él tendría que levantarse e irse, sin probar lo que había pedido.

Pausadamente tomó una vainilla, humedeciola en la leche y le dio un bocado; bebió un sorbo de leche y sintió que la quemadura, ya encendida en su estómago, se apagaba y deshacía. Pero, en seguida, la realidad de su situación desesperada surgió ante él y algo apretado y caliente subió desde su corazón hasta la garganta; se dio cuenta de que iba a sollozar, a sollozar a gritos, y aunque sabía que la señora lo estaba mirando no pudo rechazar ni deshacer aquel nudo ardiente que le estrechaba más y más. Resistió, y mientras resistía comió apresuradamente, como asustado, temiendo que el llanto le impidiera comer. Cuando terminó con la leche y las vainillas se le nublaron los ojos y algo tibio rodó por su nariz, cayendo dentro del vaso. Un terrible sollozo lo sacudió hasta los zapatos.

Afirmó la cabeza en la manos y durante mucho rato lloró, lloró con pena, con rabia, con ganas de llorar, como si nunca hubiese llorado.

Inclinado estaba y llorando, cuando sintió que una mano le acariciaba la cansada cabeza y que una voz de mujer, con un dulce acento español, le decía:
-Llore, hijo, llore...

Una nueva ola de llanto le arrasó los ojos y lloró con tanta fuerza como la primera vez, pero ahora no angustiosamente, sino con alegría, sintiendo que una gran frescura lo penetraba, apagando eso caliente que le había estrangulado la garganta. Mientras lloraba pareciole que su vida y sus sentimientos se limpiaban como un vaso bajo un chorro de agua, recobrando la claridad y firmeza de otros días.

Cuando pasó el acceso de llanto se limpió con su pañuelo los ojos y la cara, ya tranquilo. Levantó la cabeza y miró a la señora, pero ésta no le miraba ya, miraba hacia la calle, a un punto lejano, y su rostro estaba triste. En la mesita, ante él, había un nuevo vaso de leche y otro platillo colmado de vainillas; comió lentamente, sin pensar en nada, como si nada le hubiera pasado, como si estuviera en su casa y su madre fuera esa mujer que estaba detrás del mostrador.

Cuando terminó ya había oscurecido y el negocio se iluminaba con una bombilla eléctrica. Estuvo un rato sentado, pensando en lo que le diría a la señora al despedirse, sin ocurrírsele nada oportuno.

Al fin se levantó y dijo simplemente:
-Muchas gracias, señora; adiós..
-Adiós, hijo... -le contestó ella.

Salió. El viento que venía del mar refrescó su cara, caliente aún por el llanto. Caminó un rato sin dirección, tomando después por una calle que bajaba hacia los muelles. La noche era hermosísima y grandes estrellas aparecían en el cielo de verano.

Pensó en la señora rubia que tan generosamente se había conducido e hizo propósitos de pagarle y recompensarla de una manera digna cuando tuviera dinero; pero estos pensamientos de gratitud se desvanecían junto con el ardor de su rostro, hasta que no quedó ninguno, y el hecho reciente retrocedió y se perdió en los recodos de su vida pasada.

De pronto se sorprendió cantando algo en voz baja. Se irguió alegremente, pisando con firmeza y decisión.

Llegó a la orilla del mar y anduvo de un lado para otro, elásticamente, sintiéndose rehacer, como si sus fuerzas interiores, antes dispersas, se reunieran y amalgamaran sólidamente.

Después la fatiga del trabajo empezó a subirle por las piernas en un lento hormigueo y se sentó sobre un montón de bolsas.

Miró el mar. Las luces del muelle y las de los barcos se extendían por el agua en un reguero rojizo y dorado, temblando suavemente. Se tendió de espaldas, mirando el cielo largo rato. No tenía ganas de pensar, ni de cantar, ni de hablar. Se sentía vivir, nada más.
Hasta que se quedó dormido con el rostro vuelto hacia el mar.


La auténtica obra de arte se renueva desde sus entrañas
Hernán Díaz Arrieta (Alone)

"Nunca he podido pensar como pudiera hacerlo un metro, línea tras línea, centímetro tras centímetro, hasta llegar a ciento o a mil, y mi memoria no es mucho mejor: salta de un hecho a otro y toma a veces los que aparecen primero, volviendo sobre sus pasos sólo cuando los otros, más perezosos o más densos, empiezan a surgir a su vez desde el fondo de la vida pasada". Manuel Rojas fue un escritor autodidacta que revolucionó la forma narrativa, rechazando el realismo tradicional del naturalismo y criollismo en boga hasta la fecha, cambiando las estructuras y el lenguaje tanto como la sensibilidad de los personajes y las situaciones narrativas. Incorporó a la literatura chilena rasgos propios del superrealismo, que comienzan a aparecer en la generación de 1927, a la que se adscribe Manuel Rojas, junto a otros autores de carácter innovador como Juan Emar y Salvador Reyes.

Este destacado autor, introdujo el monólogo interior (o corriente de la conciencia) en su novela Hijo de ladrón, en forma más específica en el fragmento conocido como "La herida". Es la primera vez que en la narrativa chilena aparecen en forma consciente los procedimientos utilizados en la novela anglosajona, sobre todo por James Joyce y William Faulkner. Otro rasgo importante en las innovaciones narrativas que aportó Manuel Rojas a la literatura nacional, es la incursión sicológica y existencial en sus personajes, situados en la condición de marginalidad social, personajes tales como ladrones, pescadores, aventureros, actores de teatro, bohemios, anarquistas, obreros revolucionarios y adolescentes en su proceso de formación. Uno de sus personajes más importantes, Aniceto Hevia, es precisamente un adolescente en formación, a la que asistimos en la conocida tetralogía de aprendizaje, constituida por las novelas Hijo de ladrón (1951), Mejor que el vino (1958), Sombras contra el muro (1964) y La oscura vida radiante (1971).

La obra de Manuel Rojas tiene fuertes rasgos autobiográficos. El mismo autor fue protagonista de aventuras como atravesar la cordillera de Los Andes a pie por el Cajón del Maipo, y desempeñar múltiples oficios en su vida, tales como apuntador de teatro, cuidador de faluchos (lanchas) en Valparaíso, obrero y viajero incansable; experiencias que quedaron plasmadas en textos como A pie por Chile, Lanchas en la bahía o los escritos recogidos en su Antología Autobiográfica. Una de las experiencias más importantes en la formación intelectual de Manuel Rojas, fue el contacto con los integrantes del movimiento anarquista de la época, entre los que se encontraban el escritor José Santos González Vera (1897-1970) y el malogrado joven poeta José Domingo Gómez Rojas, quién fue el que lo incentivó y convenció de su vocación literaria. Dan cuenta de ello variadas entrevistas y artículos y notas periodísticas y su propia obra, sobre todo su última novela La oscura vida radiante.

A partir de estas experiencias, además de su nutrida obra narrativa, Manuel Rojas escribió textos de carácter teórico, como Apuntes sobre la expresión escrita y una Breve historia de la literatura chilena. Además colaboró regularmente con variados artículos en la revista Babel. También incursionó en la poesía, tempranamente, con el soneto "Gusano", antologado en la revista Los Diez, los libros Tonada del transeúnte (1927) y Deshecha rosa (1954). Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1957.


Para ver y leer más, haga click aquí:
www.luiseaguilera.cl
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Luis E. Aguilera

Director Nacional
Sociedad de Escritores de Chile
Presidente
Sociedad de Escritores de Chile (SECH),
Filial Región de Gabriela Mistral-Coquimbo
Fonos (56-51) 227275 (56-51) 243198
Celular 90157729
La Serena - Chile



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Centro Cultural Cordillera
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lunes, 9 de agosto de 2010

www.plumaypincel.cl

Selección de textos del poeta Christian Gonzalez Díaz.

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Declaramos que estas voces están vírgenes de prejuicios, nacen en el alba primera del continente, su precisión estará dada por los pueblos que se suman a convertir las probabilidades en certezas y su valor está marcado por todo lo que imaginamos. La Poesía pretende cambiar las cosas y extraer aquello que se vuelve caos, pues el mundo refleja solo una parte del valor de las palabras más allá de la vista humana, directo a su naturaleza. Desafiamos a la razón, para escuchar de manera cierta el estrechar de manos de estos pueblos, remontándonos al parto universal de la voz inmortal; amasando las tradiciones, los vocablos, las alegrías, las tristezas, los miedos, los rencores orígenes de un nuevo tiempo de paz que penetre la carne y encienda el alma en su plano superior. ("Manifiesto de los poetas chilenos a la hermandad entre los pueblos de Chile y Bolivia.")

 

 

A la generación que se levanta  
A Tamara González Rodríguez


Dulce manjar de la inocencia
descubres cada día la vida que llevas
vives en tus sueños el futuro de las huellas
que dejas sobre el pasto que pinta nuestra tierra
acércate
tiende tu mano sobre los vientos
arrulla mi mente
escucha el silbido del nacer de las flores
convéncete de lo bello en el horizonte
camina tranquila hasta que tus alas inicien el ruedo
avanza por las rocas húmedas del mar sereno
resiste ante la adversidad de los tiempos
incrusta el amor a manos llenas
vibra con las luces de las estrellas
en medio de la noche
pon tus pies sobre la tierra
para que tus sueños te levanten

 

Montevideo II

Me fui andando
hablando de jugar al ring raja
después del transporte al salón que no era el cabildo
dije una cosa en varias voces

Regalé imágenes difusas a los asistentes.
Gracias al medio ambiente.
Gracias al glosario para la conservación del medio ambiente
que preparamos con el maestro Leo Lobos
entre Santiago y Puente Alto
entre Montevideo y el cerro Catedral
las imágenes de Alex Chellew
Fernández Rubí
Carolina Labbé
Rafael Insunza las difumó al alemán más tarde
más tarde las copas se volvieron brasileras
los jarros recipientes innombrables y la salida por la ventana
me despertó frente a las flores


 

Pescador de Presa XI

Vacío presente en ti que voy decidido a llenarlo
sabes perfectamente el resultado
lo conoces desde antes
mil años atrás y distantes
las lagrimas provocan notas
cuando caen en las cuerdas por las que camino
para no caer en el océano
para siempre.


 

Imágenes difusas IV

Todo pasajero instante        
dura                    
una vida                



difuse Vorstellungen IV

jeder vergänlinche Augenblick
Dauert
ein  Leben ( lang )

Traducción al Alemán por Rafael Insunza Figueroa (Yabar)


 

Del amor… I

Escribo con mis ganas sobre tu pecho
te llamo desde la cúpula
con la pasión de mis brazos
vienes a mi desnuda
caminando por los nublos
mucho tiempo!
revientan el alma dentro
tus palabras,
tus gestos sonrojan mi carne
manos cálidas corren
desequilibran la mente
suda tu rostro cuando te hablo
cada letra
en lo profundo.
me volveré gigante
para dormir como un niño dentro de ti.


 

de los encuentros… I
Escaparé de casa un rato
enredaré mis letras en cualquier hoja
tejeré un par de sueños entre las sílabas
dejaré de lado la gastada por nuestros cuerpos
la dejaré si...
rehumedecida de deseos moribundos del pasado
para huir contigo...



de los encuentros…III
(Entre Santiago y Buenos Aires)
NO
te digo que NO
Recoge los pedazos de alma que esparciste en el cielo
despacio,
tómalos uno a uno delicadamente
no te apresures que viene marchando la escolta
restriega sobre tus lamentos elixir de lo fecundo
inunda la tierra
levántate sobre sus olas
inmóvil calle que se te enfrenta
vuelve a tu sitio
mis brazos vienen a estrecharte.
No faltaras a mis ojos,
porque estás clavada a mis pasos


 

Poetas en la ciudad III


El Señor                                                            
que está en la tierra y no en el cielo          
quedó sordo de tanta palabra extranjera     
perdió su voluntad, no quiso insistirle           
dejó inmóvil su gran ponchera                
hasta volverla tripa en su locura                    
el señor se volvió pequeño y flaco               
no dejó de comentar que venía a salvarnos   
fracasó en su intento                              
quedó atrapado con los nuestros                
en el mismo infierno                                        
vendiendo dulces a la salida de la escuela         
manoseados de humedad y desencanto       
olvidaron los niños hasta volverse ancianos  
cuando fueron sus nietos a educarse          
les dijeron el Señor esta en el cielo…


 

Poetas en la ciudad IV


Trenzo los brazos, cierro los ojos              
trato de no oprimirme                            
carnes divinas aparecen                   
enciendo el fuego y preparo los dientes      
retiro las pieles artificiales que han creado  
manifiesta es la experticia                 
manifiestas son las ganas siempre               
de mordisquear  montañas                
perderme en las quebradas                  
rellenar los espacios                                        
paredes de humedad fecunda             
abrazan los deseos                             
malditas las calles que irrumpen mi camino con las diosas                                          
otros tiempos vivo yo quizás sólo                 
ya no creo en diosas                              
hambriento sigo en mi desesperación       
peor que en mis tiempos de creyente        
que las calles solitarias                              
peor mucho peor                                  
aunque acompañado me encuentro     
quiero a todas las otras                 
manifiesta es la experiencia                 
devotas las ganas                                 
devota es la mujer que acompaña y ama.       



Poetas en la Ciudad VI


Relucientes del agua que los cubre      
formando charcos del placer inmenso
las profundas palabras que aletargan.
Me conmuevo contigo cada día
brotan las flores
en cada esquina mientras camino,      
sudan mis manos.
El sol consume las sombras
siembra su luz para que podamos vernos  
en esta ciudad maldita por las gentes
bendita por los entes.                                
Vuela conmigo a través del tiempo
sube a este avión desbocado y chúcaro para dejarte caer en el cemento    
el temporal se esfuma con las caricias
el smog no deja que vean lo bueno que somos
las aves acompañan el ruedo y ruedan en vez de volar en el cielo   
mi garganta se asfixia de estos tiempos                                                         
las palabras no nacen todas han muerto      
en esos segundos me pierdo infinitamente tu silueta, los colores, las almas, los  jardines presentes germinan
la vida que soñamos en silencio.



MANIFIESTO DE LOS POETAS
CHILENOS A LA HERMANDAD
ENTRE LOS PUEBLOS DE CHILE Y BOLIVIA



Creemos que la poesía nos hará evadir lo propenso que estamos a tomar el camino incorrecto. Señalamos la necesidad de intercambiar palabras, visiones, magia, imágenes y sueños con nuestros hermanos bolivianos a través de la poesía, para adquirir una conciencia más profunda y rodearla de un aura luminosa que permita la integración de las raíces y de sus transformaciones, creando un atmósfera encantada de unidad y paz para los pueblos.

Declaramos que estas voces están vírgenes de prejuicios, nacen en el alba primera del continente, su precisión estará dada por los pueblos que se suman a convertir las probabilidades en certezas y su valor está marcado por todo lo que imaginamos. La Poesía pretende cambiar las cosas y extraer aquello que se vuelve caos, pues el mundo refleja solo una parte del valor de las palabras más allá de la vista humana, directo a su naturaleza.

Desafiamos a la razón, para escuchar de manera cierta el estrechar de manos de estos pueblos, remontándonos al parto universal de la voz inmortal; amasando las tradiciones, los vocablos, las alegrías, las tristezas, los miedos, los rencores orígenes de un nuevo tiempo de paz que penetre la carne y encienda el alma en su plano superior.

Tendemos la mano a los pueblos para la ida y la vuelta, para caminar juntos al último horizonte, más alto que la cumbre en que nos encontramos, donde por el campo se extiende la vida, el espacio, el tiempo, la razón, la fantasía, el espíritu y la materia.



 

Trabalenguas

Sola en la selva, silba la Sara, sal en la sopa, suple la sed, el sol del sudor, seca saliva, salva la santa, sede sativa.


 

Tiempo fuera

¿Dónde dejó
este viejo milico
fondeados los razonamientos?
que tanta gente anda perdiendo el tiempo
soldadito de plomo que guarda el niño en su cesta de juguetes
siento en mi cabeza un helicóptero que cae desde el closet
no tengo miedo
lo que mata en estos tiempos es el estado de cuenta
la suma y la resta entre pasivos y activos
las monedas sueltas en el bolsillo del pantalón de los viejos tiempos
la ropa que te cubre
los favores hechos y los que vienen
lo que mata es no tener el tiempo para divertir tu mente
tu reloj lo tiene con dos palitos titilando
en el circular de la vida y el tiempo
cuando recuerdas por las mañanas observarte
te das cuenta que no estás muerto
que la vida no es inercia



 

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Expoarte y Bicicleta 2010: jurado llama a participar con entusiasmo



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De: Prensaweb Bicicultura <prensaweb@bicicultura.cl>
 
 Expoarte y Bicicleta 2010: jurado llama a participar con entusiasmo

pedrofonceaFaltando pocos días para que finalice el plazo de recepción de obras, (Lunes 23 de agosto), miembros del jurado hacen un llamado a los artistas a participar.

El lunes 23 de agosto es la fecha tope para que los artistas envíen sus trabajos en las distintas disciplinas, cuento, ensayo y poesía, canciones, pintura, escultura, instalación, grabado, dibujo, fotografía arte digital y video cortometraje, documental, ficción o animación.

Para participar en la Exposición, basta con llenar la ficha de inscripción y enviar la obra por correo postal o electrónico, o entregarla directamente en la sede del Centro de Bicicultura, Dublé Almeyda 4257 en la comuna de Ñuñoa.

Sabemos que uno de los principales estímulos para participar de un concurso es la calidad de su Jurado. Pues bien, al igual que el año pasado, en esta versión de la Expo Arte y Bicicleta se ha logrado reunir un grupo de creadores, artistas y académicos de primera magnitud, entre ellos los escritoresLuís Sepúlveda, Poli Délano Alejandro Zambra; la artista visual y pintora Concepción Balmes, el fotógrafo Gonzalo Donoso; el músico Pedro Foncea, Premio Altazor 2010, los directores de Cine Carlos Flores y Miguel Ángel Vidaurre, el audiovisualista Enrique Rivera, los escultoresGaspar Galaz y Osvaldo Peña, entre otros.

Amarilis HortaDirectora del Centro de Bicicultura y miembro del jurado en categoría Ensayo, señala que "convocamos a los artistas y creadores, de todas las edades, consagrados o aficionados, a que participen en las distintas disciplinas. Habrá un jurado excepcional y diverso y su misión será seleccionar y premiar los primeros, segundos y terceros lugares en todas las categorías".

alejandro-zambra2

Alejandro Zambra, jurado Cuento

Para el escritor Alejandro Zambra, jurado en la categoría Cuento, y que ha participado en versiones anteriores, "la experiencia ha sido maravillosa, llena de textos y creadores interesantes. Este certamen rescata la mirada particular de los participantes y reafirma lo importante que es dar espacio a los autores jóvenes".

gonzalo-donoso

Gonzalo Donoso, jurado Fotografía

Otro miembro del jurado, el fotógrafo Gonzalo Donoso, cuenta que la experiencia ha sido enriquecedora ya que ha podido ver trabajos muy variados. "Uno ve un abanico de obras impresionante y todas tienen algo interesante. Espero que la participación siga creciendo y una vez que se inaugure la muestra, vaya mucha gente a verla, haciendo que irarrdie y se multiplique el espíritu innovador de la bicicleta ", indicó.

Foto: Emol.com

Pedro Foncea, jurado Canción Foto: Emol.com

Para el músico Pedro Foncea, fundador deDekiruza y ganador delPremio Altazor 2010, jurado en la categoría Canción, esta exposición "tiene para mi una connotación personal, ya que siempre he soñado con juntar arte, música y movimiento en una obra que permita abrirse a la experimentación, componer desde la aventura de andar en bicicleta, relacionándose con el paisaje; hacer algo que además te ayude a la salud de la mente y del cuerpo".

Una experiencia que crece año a año

La idea de organizar una muestra de arte y bicicleta surgió a fines del 2005, con el nacimiento del Festival de Bicicultura. El objetivo principal fue sumar a los artistas y creadores al movimiento mundial por la bicicleta, aportar con un espacio de visibilidad no tradicional, invitar a la población a la reflexión de la ciudad que queremos desde el arte, y producir imágenes para un nuevo ideario, para ser usadas en campañas que logren llegar y remecer a los habitantes de nuestras ciudades, con mensajes que promuevan el uso de la bicicleta como alternativa de movilidad y vida sustentable. El convencimiento era en ese tiempo -y lo sigue siendo-, que un cambio cultural como el que se propone, debe ser impulsado desde la filosofía y el arte.

acercamiento

Amarilis Horta, jurado Ensayo

Amarilis Horta, explicó que la idea central de la Expoarte y Bicicleta es "ver al Chile profundo, verdadero; rescatar y hacer visible la creatividad de un país que se siente tocado por las grandes causas, dispuesto a trabajar por un mundo mejor, que ve en la bicicleta el símbolo de un cambio de fondo, hacia formas civilizatorias más sanas, justas e integradoras".

La invitación aún está abierta a todos los artistas, chilenos y extranjeros, sin límites de edad. El único requisito que se pide, es que la obra, en alguna de sus partes -si no en todas-, refleje y muestre el ícono inconfundible de la bicicleta. La fecha de cierre de esta convocatoria es el lunes 23 de agosto.

Bases y ficha de inscripción en http://www.bicicultura.cl.

Trabajos enviados por Internet: arteybiciccleta@bicicultura.cl




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