sábado, 2 de abril de 2011

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Culminó exitosamente VII Encuentro de escritores en Tinogasta - Catamarca - Argentina 2011

Domingo, 27 de Marzo de 2011 19:25





Internacionales


A_Logos Sábado 19 al miercoles 23 de marzo de 2011. "Las letras unen a los pueblos", fue el lema del VII Encuentro de escritores y poetas, organizado por el Instituto Superior de Arte (ISA) en la ciudad de Tinogasta, Catamarca – Argentina.





Cuento número 13 - Andén de los Sueños


Domingo, 27 de Marzo de 2011 17:30





Clásicos chilenos


AguileraEn reiteradas oportunidades, me había percatado de la presencia de un sujeto que me estaba siguiendo. En cierta ocasión entré a tomarme un café al "Copacabana", y allí lo hallé. Haciéndose el desentendido, pidió un café con soda y unas galletitas de vainilla, para quedarse largo rato en un rincón tratando de pasar lo más inadvertido posible. Cerca del ventanal, lo sorprendí varias veces observándome con el rabillo

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Simplemente: Gabriela Mistral - Poemas


Domingo, 27 de Marzo de 2011 17:05





Universal


A_Gabriela_4


"Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino".Gabriela Mistral

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Poemas de: Amado Nervo


Domingo, 27 de Marzo de 2011 16:40





Universal


Amado_nervoViejo estribillo ¿Quién es esa sirena de la voz tan doliente, de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna? -Es un rayo de luna que se baña en la fuente, es un rayo de luna... ¿Quién gritando mi nombre la morada recorre? ¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento? -Es un soplo de viento que solloza en la torre,

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Veinte poemas de amor y una canción desesperada- Pablo Neruda


Domingo, 27 de Marzo de 2011 16:29





Universal


A_NerudaPoema 1 Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, te pareces al mundo en tu actitud de entrega. Mi cuerpo de labriego salvaje te socava y hace saltar el hijo del fondo de la tierra. Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros y en mí la noche entraba su invasión poderosa. Para sobrevivirme te forjé como un arma,

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Revista PORTAL, Llegó a la ciudad de Tinogasta, Catamarca , Argentina


Domingo, 27 de Marzo de 2011 15:42





Últimas noticias


ApotalEfectivamente la Revista "Portal", que dirige la conocida escritora Marina Latorre Uribe, llegó a la ciudad de Tinogasta – Catamarca – Argentina. La Revista Portal fue entregada a las autoridades y escritores de diferentes provincias de Argentina, todos ellos tuvieron palabras de elogio a la importante publicación de literatura. Además la escritora fue nombrada Huésped de Honor, de la ciudad autónoma de Tinogasta por decreto, en el marco del la organización del

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Escritor Argentino: Carlos Arturo Shang (Goyo)


Domingo, 27 de Marzo de 2011 13:51





Universal


Aguilera_Goyo_aFotografía: Los escritores: Luis E. Aguilera y Carlos Arturo Shang (Goyo). Nació en Capital Federal el 3 de agosto de 1950. Parte de su infancíaadolescencia transcurrió en Napaleofú,partido de Lobería,Pcia.de Bs As.en la estancia La Romelina,propiedad de sus padres. Sus estudios primarios dieron comienzo en el colegio de esa localidad, más luego continuaron en el Colegio San José de Tandil, hasta tercer año secundario, culminando en la

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Escritor Chileno: Francisco Coloane escribe: El Chiloé del niño


Domingo, 27 de Marzo de 2011 13:41





Internacional


A_ColoaneNací en la costa oriental de la isla grande de Chiloé, que protege con su base granítica de la cordillera de la Costa a las islas menores, desde el canal de Chacao hasta las bocas del Guafo. La vida de esta región está regulada por el flujo y reflujo oceánico que viene desde los cuernos de la luna y de lo que habrá más allá de los astros, y por las lluvias esparcidas con toda la rosa de los vientos. Llueve allá de mil formas, con cerrazones bramando huracanadas, copiosos

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Unos poemas de... Nicanor Parra - Poeta Chileno


Domingo, 27 de Marzo de 2011 12:59





Universal


A_Poeta_ParraPasados 20 años desde la publicación de su primer libro de poemas (Cancionero sin nombre, 1935), Nicanor Parra (Chile, 1914) parió el libro que le ha consagrado: Poemas y Antipoemas. En él, el poeta comienza a manejar el verso largo y libre propio del surrealismo y una lírica de trasgresión que se entrecruza con la popular hasta el punto de que no se puede definir qué es poesía y qué antipoesía. El lenguaje del antipoema es el del mercado, el de la calle. No faltan las

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Una señora - Cuento Chileno - José Donoso


Domingo, 27 de Marzo de 2011 12:50





Clásicos chilenos


A_DonosoNo recuerdo con certeza cuándo fue la primera vez que me di cuenta de su existencia. Pero si no me equivoco, fue cierta tarde de invierno en un tranvía que atravesaba un barrio popular. Cuando me aburro de mi pieza y de mis conversaciones habituales, suelo tomar algún tranvía cuyo recorrido desconozca y pasar así por la ciudad. Esa tarde llevaba un libro por si se me antojara leer, pero no lo abrí. Estaba

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"Las revoluciones en el mundo árabe trascienden y superan las categorías tradicionales de la izquierda"


Domingo, 27 de Marzo de 2011 12:32





Política


AgrabrieleEntrevista a Gabriele del Grande, periodista italiano actualmente en Bengasi: Por: Rebelión Gabriele del Grande, nacido en 1982, se licenció en Estudios Orientales en la Universidad de Bolonia. Escribe en L'Unitá y Peacereporter, pero en realidad se dedica desde hace años a contar, como periodista atento, comprometido y riguroso, la historia de la verdadera "clase universal" del siglo XXI: los emigrantes. En 2006 fundó el observatorio de las víctimas de

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Grandes poemas Universales


Domingo, 27 de Marzo de 2011 12:16





Universal


A_poemasEL SUICIDA (Jorge Luis Borges, argentino)


No quedará en la noche una estrella. No quedará la noche. Moriré y conmigo la suma Del intolerable universo. Borraré las pirámides, las medallas, Los continentes y las caras.

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Obra Musical "La Negra Ester" Autor Chileno: Roberto Parra Sandoval


Domingo, 27 de Marzo de 2011 12:07





Teatro


A_La_NegraLa negra Ester es una obra del músico y cantautor chileno Roberto Parra Sandoval, escrita en décima. Argumento En la obra, el personaje principal Roberto, llega a la ciudad de San Antonio donde conoce a la "Negra" Ester, una popular prostituta del puerto, a la cual adora y describe con mucha pasión y encanto. En principio este amor no es correspondido, por lo que Roberto se lamenta y sufre al ver que ella no siente lo mismo por él.

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Biografía. El 27 de diciembre de 1943, nace Joan Manuel Serrat


Domingo, 27 de Marzo de 2011 11:53





Música


A_Joan-Manuel-Serrat"A Usted" Joan Manuel Serrat A usted que corre tras el éxito, ejecutivo de película, hombre agresivo y enérgico con ambiciones políticas. A usted que es un hombre práctico y reside en un piso céntrico, regando flores de plástico

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Cuento Chilenos; Te conozco mosco- Jorge Etcheverry


Domingo, 27 de Marzo de 2011 11:42





Clásicos chilenos


A_Jorge_Etcheverry_ArcayaEl tema de las relaciones humanas me ha interesado siempre. Una cosa que nunca ha dejado de sorprenderme es que no exista una ciencia que agote este tema, al menos en sus coordenadas fundamentales. Después de todo lo que define al hombre de la manera más esencial y básica es que somos gente, y bueno, tenemos que entrar en relaciones. Todo el mundo anda por ahí diciendo "Esta es una relación muy absorbente, o, Juanita y Pedro tienen relaciones", y, como le

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Cuento Chileno: "La Espera:" Guillermo Blanco


Sábado, 26 de Marzo de 2011 23:22





Clásicos chilenos


A_BlancoHabía dejado de llover cuando despertó. Aún era de noche, pero afuera estaba casi claro, y a través de una de las ventanas penetraba el resplandor vago, fantasmal, del plenilunio. Desde el camino llegaba el son del viento entre las hojas de los álamos. Más acá, en el pasillo o en alguna de las habitaciones, una tabla crujió. Luego crujió una segunda, luego una tercera; silencio. Diríase que alguien había dado unos pasos sigilosos y se había detenido. Un perro aulló a la

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Los Asesinatos en la Calle Morgue- Cuento Policial - Edgar Allan Poe


Sábado, 26 de Marzo de 2011 23:07





Clásicos universales


aaaYa te he dado un ejemplo sobre las extraordinarias cualidades de la mente de mi amigo C. Augusto Dupin1.


Durante buena parte de la primavera y parte del verano de 18.., él y yo compartimos una casa en Paris, en el tranquilo barrio de Fauburg San Germán. En esa época teníamos la costumbre de permanecer en la casa la mayor parte del día, y al empezar el crepúsculo, hacer un larga caminata bajo las desfallecientes luces y sombras de la ciudad. Nos daba un

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La nueva "Alianza para el Progreso"


Sábado, 26 de Marzo de 2011 22:45





Internacionales


A_KenedyLa nueva realidad política de América latina obligó al Presidente de los EEUU, George W. Bush, a organizar una gira que solo busca frenar el avance de los cambios y la transformación de las estructuras sociales hacía un nuevo modelo socioeconómico sustentado en la independencia económica, la justicia social y la lucha por la Soberanía Nacional. El Presidente Norteamericano pretende impulsar una nueva "Alianza para el Progreso" como mecanismo de

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Hogar de Cristo o cueva de mercaderes... Fuerte pero es la verdad


Sábado, 26 de Marzo de 2011 22:34





Nacionales


A_Hogar_de_cristoMuchos disfrutan la alegría de un Pueblo llamado Chile que se ayuda a si mismo, en sencillas palabras "Chile ayuda a Chile" suena bonito y hasta alentador, propio de slogan de marketing de alguna empresa privada dispuesta a endulzar oídos para que la gente salga a las calles a darle uso a la oferta del día, así nos abalanzamos sobre los productos puestos en el mostrador, así funciona el marcado de bienes y servicios, siempre de oferta!

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Algunas preguntas sobre los sucesos en Oriente Medio x Luis Ocampo


Sábado, 26 de Marzo de 2011 22:23





Política


A_occidenteLas movilizaciones en Túnez y Egipto son legitimadas por Occidente. A Marruecos no le hacen exigencia democrática alguna y le toleran la brutal represión


Al analizar lo que esta ocurriendo en Egipto, Túnez, Jordania.... Hay desde luego que incorporar el dato de las impresionantes movilizaciones que se están dando en las calles contra las personas que simbolizan los actuales

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Para Que No Se Olvide Norton Contreras Robledo


Sábado, 26 de Marzo de 2011 22:07





Política


A_Madres_de_maypHoy se conmemora en la República Argentina el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, en homenaje a todas las víctimas civiles producidas por la última dictadura militar que gobernó el país, autoproclamada Proceso de Reorganización Nacional.


Un día como hoy, el 24 marzo de 1976, los militares, comandados por el general Jorge Rafael Videla, dieron el

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Poeta Rodrigo Alemany Rojas nació en la ciudad de Santiago de Chile en 1969.


Sábado, 26 de Marzo de 2011 21:49





Chilena


alemay-web


El infierno comenzó temprano señores a la hora de mi infancia dulce y feliz aparecieron las bayonetas los tanques y el bombardeo los desaparecidos las cárceles los centros de tortura

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La OTAN, La Guerra, La mentira y los negocios - Reflexiones del compañero Fidel


Sábado, 26 de Marzo de 2011 21:04





Reflexiones de Fidel Castro


A_FidelComo algunos conocen, en septiembre de 1969, Muammar al-Gaddafi, un militar árabe beduino de peculiar carácter e inspirado en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser, promovió en el seno de las Fuerzas Armadas un movimiento que derrocó al Rey Idris I de Libia, un país desértico casi en su totalidad y de escasa población, situado al norte de África, entre Túnez y Egipto.

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Eli Martín, un hombre que pasó por la tierra y se fue abruptamente


Sábado, 26 de Marzo de 2011 20:46





Universal


Ali_MartiEntrevista de Carlos Amador Marchant al poeta peruano el año 2001 y encontrada en un cassette olvidado por largo tiempo. Elí Martín fue un hombre que deambuló por americalatina. Quién era él?. Nadie, en principio lo sabía, por lo menos los que logramos conocerlo en Chile. Al final, los que estuvimos más cercanos, nos dimos cuenta que el hombre, en cuestión, era no sólo un letrado, sino un estudioso de la historia del

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Clases de cartonaje de la señorita Teresa (1959) Escritor - La Serena -Chile: MartínFaunes Amigo


Domingo, 13 de Marzo de 2011 20:19





Clásicos chilenos


Amigo_Faunes_1DESPUÉS DE VACACIONES de invierno se anunció el retiro por jubilación de nuestro profesor de trabajos manuales, el señor Gahona. Fue una lástima porque a mí me había costado bastante tomar el ritmo de la disciplina que él nos enseñaba llamada cestería, "técnica que se ocupa para crear objetos de mimbre", así decía él. Y con la partida del señor Gahona ya no podría continuar progresando en algo que había llegado a gustarme. Ésa era la mala noticia. La buena era que a mi

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lunes, 28 de marzo de 2011

Le Monde Diplomatique - Invitación a documentales y otras informaciones...

Tenemos el placer de invitarle a las siguientes actividades: Martes 29 de marzo documental GLADYS Largometraje independiente sobre Gladys Marín Millie, con entrevistas inéditas a Volodia Teitelboim, Pedro Lemebel, Tomás Moulian, sus hijos y sus hermanas, más testimonios de amigos. Largometraje aún no estrenado. Asistirá para conversar con los asistntes el director Rodrigo Araya Tacussis Martes 29 de marzo a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique San Antonio 434 local 14. (Entrada liberada) Martes 5 de abril: Presentación del ex-senador Jorge Lavandero: el robo del cobre de todos los chilenos. Esta charla, apoyada con un diaporama, proporciona la evidencia del saqueo del mineral chileno efectuado por las multinacionales en los últimos 25 años, con la complicidad de la élite empresarial y las autoridades gubernamentales. Denuncia la conspiración del silencio sobre este robo y ayuda a los ciudadanos a defender "el sueldo de Chile". Martes 5 de abril a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique San Antonio 434 local 14. (Entrada liberada) jueves 7 de abril:Documental: "NO BASES: América Latina una región de Paz" Esta presentación, en la que participará la abogada Alejandra Arriaza, se efectúa en el marco de las movilizaciones contra la militarización extranjera en América Latina. Invita el Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas. Jueves 7 de abril a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique San Antonio 434 local 14. (Entrada liberada) Más actividades: http://www.lemondediplomatique.cl/AGENDA-Encuentros.html

lunes, 21 de marzo de 2011

Invitación a documentales

Tenemos el placer de invitarle a las siguientes actividades:

Martes 22 de marzo documental ¿el fin de la pobreza?
Esta película de Philippe Díaz propone un análisis de la mundialización
visto desde sus origenes, comenzando por la colonización europea dirigida
por Cristobal Colón. Reune un panel de expertos internacionale que aportan
un cuadro de soluciones a las crisis actuales.
Se anunciará también la formación de una_antena chilena del Comité de
Anulación de la Deuda del Tercer Mundo CADTM.Presentará Michel Carles.
Martes 22 de marzo a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique San
Antonio 434 local 14. (Entrada liberada)

Martes 29 de marzo documental GLADYS
Largometraje independiente sobre Gladys Marín Millie, con entrevistas
inéditas a Volodia Teitelboim, Pedro Lemebel, Tomás Moulian, sus hijos y
sus hermanas, más testimonios de amigos. Largometraje aún no estrenado.
Asistirá para conversar con los asistntes el director Rodrigo Araya
Tacussis
Martes 29 de marzo a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique San
Antonio 434 local 14. (Entrada liberada)

Más actividades: http://www.lemondediplomatique.cl/AGENDA-Encuentros.html

lunes, 14 de marzo de 2011

Le Monde Diplomatique - Documentales...

Tenemos el placer de invitarle a las siguientes actividades:

Martes 15 de marzo documental YO BAUTICÉ A MALVA MARINA DEL CARMEN, LA
HIJA DE NERUDA
Durante la permanencia terrenal de Neruda, el nombre Malva Marina del
Carmen, su única hija, permaneció como un secreto que el tiempo
convirtió en leyenda. El director Toño Freire dialogará con los
asistentes.
Martes 15 de marzo a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique San
Antonio 434 local 14. (Entrada liberada)
DVD en venta a $7.000 en Le Monde Diplomatique, San Antonio 434, local 14.
En internet en: http://www.editorialauncreemos.cl/

Jueves 17: Encuentro con el Embajador de Ecuador Francisco Borja
Presentación del libro ECUADOR, la revolución ciudadana, con la presencia
del señor Francisco Borja, Embajador de la República del Ecuador en Chile,
quien también se referirá a la situación actual en ese país.
Jueves 17 de marzo a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique,
San Antonio 434 local 14.

Martes 22 de marzo documental El fin de la pobreza CADTM
Se anunciará también la formación de una antena chilena del Comité de
Anulación de la Deuda del Tercer Mundo CADTM
Martes 22 de marzo a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique San
Antonio 434 local 14. (Entrada liberada)
Más actividades: http://www.lemondediplomatique.cl/AGENDA-Encuentros.html










miércoles, 9 de marzo de 2011

Invitaciones a documentales...


De: La edicion chilena de Le Monde Diplomatique
Tenems el placer de invitarle a las siguientes proyecciones:

Martes 8 de marzo documental Viola chilensis
Violeta Parra, vida y obra. Un documento de amor y de lucha sobre uno de
los más grandes símbolos del ancestro nacional.
Asistirá el director Luis R. Vera para dialogar con los asistentes.
Martes 8 de marzo a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique San
Antonio 434 local 14. (Entrada liberada)
DVD en venta a $6.990 en Le Monde Diplomatique, San Antonio 434, local 14.
En internet en: http://www.editorialauncreemos.cl/

Martes 15 de marzo documental YO BAUTICÉ A MALVA MARINA DEL CARMEN, LA
HIJA DE NERUDA
Durante la permanencia terrenal de Neruda, el nombre Malva Marina del
Carmen, su única hija, permaneció guardado como un secreto que el tiempo
convirtió en leyenda. El director Toño Freire dialogará con los
asistentes.
Martes 15 de marzo a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique San
Antonio 434 local 14. (Entrada liberada)
DVD en venta a $7.000 en Le Monde Diplomatique, San Antonio 434, local 14.
En internet en: http://www.editorialauncreemos.cl/

Jueves 17: Encuentro con el Embajador de Ecuador Francisco Borja
Presentación del libro ECUADOR, la revolución ciudadana, con la presencia
del señor Francisco Borja, Embajador de la República del Ecuador en Chile,
quien también se referirá a la situación actual en ese país.
Jueves 17 de marzo a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique,
San Antonio 434 local 14.

Más actividades: http://www.lemondediplomatique.cl/AGENDA-Encuentros.html

lunes, 7 de marzo de 2011

Día Internacional de la Mujer

Muchas felicidades a nuestras socias, amigas, colaboradoras y, en general, a todas las mujeres en el Día Internacional de la Mujer

8 de marzo de 2011

domingo, 6 de marzo de 2011

Gabriela Mistral: Conferencia dada en Málaga, España Forma y tamaño


Gabriela Mistral: Conferencia dada en Málaga, España
Fo
rma y tamaño


Han dado a CA_Gabriela_4hile los comentaristas la forma de un sable, por remarcar el carácter militar de su raza. La metáfora sirvió para los tiempos heroicos. Chile se hacía, y se hacía como cualquier nación, bajo espíritu guerrero. Mejor sería darle la forma de un remo, ancho hacia Antofagasta, aguzado hacia el Sur. Buenos navegantes somos en país dotado de inmensa costa.

750.000 kilómetros cuadrados. Pero esta extensión, muy mermada por nuestra formidable cordillera, y en el Sur, a medias inutilizadas por el vivero de archipiélagos perdidos. Es un país grande en relación con los repartos geográficos de Europa; es un país pequeño dentro del gigantismo de los territorios americanos. Un escritor nuestro, Pedro Prado, decía que hay que medir el país desdoblando los pliegues de la Cordillera y volviendo así horizontalidad lo vertical. En verdad hay una dimensión de esta índole que vale en ciertos lugares para lo económico. Las minas hacen de nuestra montaña cuprífera y argentífera una especie de decuplicación de superficie válida, y donde el vuelo del aeroplano fotografía metros el fantástico plegado geológico daría millas.

Sin embargo, no es así como otros vemos el país. Hay la dimensión geográfica, hay la económica y hay todavía la moral. Cuando digo aquí moral digo moral cívica. También esto crea una periferia y una medida que puede exceder o reducir el área de la patria. Patrias con poca irradiación de energía y de sentido racial, patrias apenas dinámicas, son pequeñas hasta cuando son enormes. Patrias angostas o mínimas que se exhalan en radios grandes de influencia son siempre mayores y hasta se vuelven infinitas. Nadie puede echar sonda en su fondo; no puede saberse hasta dónde alcanzan, porque sus posibilidades son las mismas del alma individual, es decir, inmensurables.

UNA PATRIA

A mí me gusta la Historia de Chile, y no es que me complazca como la cara de la madre al hijo, por pura filialidad. Si yo hubiese nacido en cualquier lonja terrestre, me gustaría lo mismo al leerla. Me da un placer semejante al de una faena bien comenzada, bien seguida y bien rematada. Me agranda los ojos como la forja que se cumple cabalmente en la buena fragua; me aviva los pulsos expectantes como una fiesta de regatas, hecha por hombres ganosos en un mar acarnerado y en un sol fuerte; me serena y me conforta con su éxito ganado agriamente, como cuando he visto la subida del metal jadeado, en los ascensores de la bocamina porque el logro que responde al largo repecho ratifica las medidas probas en la balanza, y hace sonreír al buen amador de la justicia. Así me gusta la Historia de Chile, como un oficio de creación de patria, bien cumplido por un equipo de hombres cuyo capital no fue sino su cuerpo sano y lo que el cuerpo comprende de porción divina. Me alegran y me ponen lo mismo a batir los sentidos las demás historias nacionales heroicas. Los espectáculos de la naturaleza son embriagantes sin que lo sean más que el de una gesta larga de hombres entregados a preparar y a ofrecer esa soberana producción, mixta de territorio dulce o áspero, de potencias humanas empecinadas en gastarse y vaciarse, de ayudas naturales y sobrenaturales y de desalientos y fervores, en turno de marejada.

Nuestra historia puede sintetizarse así: Nació hacia el extremo sudoeste de la América una nación obscura, que su propio descubridor, don Diego de Almagro, abandonó apenas ojeada, por lejana de los centros coloniales y por recia de domar, tanto como por pobre.

El segundo explorador, don Pedro de Valdivia, el extremeño, llevó allá la voluntad de fundar, y murió en la terrible empresa. La poblaba una raza india que veía su territorio según debe mirarse siempre: como nuestro primer cuerpo que el segundo no puede enajenar sin perderse en totalidad. Esta raza india fue dominada a medias, pero permitió la creación de un pueblo nuevo en el que debía insuflar su terquedad con el destino y su tentativa contra lo imposible.

Nacida la nación bajo el signo de la pobreza, supo que debía ser sobria, super-laboriosa y civilmente tranquila, por economía de recursos y de una población escasa.

El vasco austero le enseñó estas virtudes; él mismo fue quizás el que lo hizo país industrial antes de que llegasen a la era industrial los americanos del Sur.

Pero fue un patriotismo bebido en libro vuestro, en el poema de Ercilla, útil a país breve y fácil de desmenuzarse en cualquier reparto, lo que creó un sentido de chilenidad en pueblo a medio hacer, lo que hizo una nación de una pobrecita capitanía general que contaba un virreinato al Norte y otro al Este.

En una serie de frases apelativas de nuestros países podría decirse: Brasil, o el cuerno de la abundancia; Argentina, o la Convivencia universal; Chile, o la voluntad de ser.

Esta voluntad terca de existir ha tenido a veces aspectos de violencia y a algunos se les antoja desmedida para cinco millones de hombres. Pero yo, que nada tengo de nietzscheana, suelo pensarla, velarla y revolver su rescoldo alerta, porque el Continente austral pudiese necesitarla en el futuro y pudiese ser ella un exceso que sirva y salve, en trance de solidaridad continental. Depósitos de radium hay así, secretos y salvadores.

PAZ CON EL PERÚ

Vamos ahora a mirar, de pasada, suelo, mar y atmósfera chilenos, en una modesta descripción geográfica que me consentirá varias veces la disgresión emotiva, porque, desde que Vidal de la Blache inventó una Geografía Humana, los maestros podemos contar la tierra en cuanto a hogar de hombres, en segmentación viva de estampas un poco calurosas.

El arreglo pacífico con el Perú nos hizo devolver, en un bello ademán de justicia, el feraz departamento de Tacna. ,Siempre fue peruano; treinta años vivió bajo nuestras instituciones y se mantuvo cortésmente extranjero. Lo devolvimos en cambio de la amistad del Perú y no estamos arrepentidos. Perú y Chile vuelven a vivir tiempos de colaboración y cooperación comercial y social, y el despejo moral que ha venido y el intercambio económico que comienza en grande, nos pagan bien la pérdida. Arica quedó para nosotros, racionalmente; nosotros la hicimos. Edificación, obras portuarias y de regadío y el ferrocarril a La Paz, que es su honra y su riqueza, todo eso ha nacido y se ha desarrollado con sangre y dineros chilenos.

Alegó Chile reiteradamente su necesidad de tener, por encima del Desierto, una zona de aprovisionamiento, un lugar de verdura y agua que surtiese a la región desértica en trance normal o de guerra, y por ésta y las razones anteriores, Arica se incorporó definitivamente al país.

EL DESIERTO DE LA SAL

Sigue a Arica el Desierto, que aparece en Tarapacá, que atraviesa Antofagasta y que demora hasta el norte de Atacama. Formidable porción, de una terrible costra salina, el más duro de habilitar que pueda darse para la creación de poblaciones. Antes de la posesión chilena existió como una tierra maldita que no alimentaba hombres sino en el borde del mar, y allí mismo, solamente unas caletas infelices de pescadores. El chileno errante y aventurero, pero de una clase de andariego positivo, buen hijo del español del siglo XVI, llegó a esas soledades, arañó el suelo con su mano avisada de minero, halló guano y sal, dos abonos clásicos, y allí se estableció, a pesar del infernal clima, a pesar de la posesión extraña y del argumento cerrado que hacía de casi tres provincias una región imposible para la vida. La riqueza fue creándose; el lugar cobrando humanidad, y vino una guerra a disputar, como tantas veces, sobre el derecho en cuanto a posesión. Ganamos la guerra en uno de esos ímpetus, vitales más que bélicos, o bélicos por explosión vital.

Chile creció de un golpe en un tercio más de su territorio. Pasaba a ser una potencia del Sur la pobre colonia a que dio vuelta la espalda don Diego de Almagro.

Estas guerras nos han dado un semblante belicoso que no hemos tenido sino en el trance mismo del choque. Si se hiciese en nuestra América agitada un balance de la violencia, un gráfico de la sangre aprovechada o desperdiciada en los conflictos armados, este país nuestro aparecería con un volumen mínimo, o por lo menos pequeño, de ejercicio de armas. Los períodos de paz son largos y perfectos; los de guerra rapidísimos y rematados de una vez por todas. Hay, eso sí, un patriotismo vuelto religión natural y pulso sostenido de la raza. Los pacifistas respiramos hoy a pleno pulmón y con un bienestar que se parece a una euforia. Nada de problemas pendientes; nada de angustia por la malquerencia del vecino; ningún temor de que la coyuntura de la necesidad o de la circunstancia, nos lance de nuevo a la faena, siempre escabrosa y muchas veces odiosa, del pelear para vivir o para guardar la honra. Ha habido una gran liquidación, y ya pueden trabajar, mano a mano, Chile, Perú, Bolivia y la Argentina, porque las últimas raíces rencorosas están descuajadas y además quemadas. La guerra victoriosa no se nos hizo ni costumbre ni jactancia fanfarrona.

El chileno, lo que él es, lo que puede sacar de sí, el chileno en volumen y en irradiación de energía, hay que conocerlo en la zona salitrera o en la región antártica de la Patagonia. Llegó de climas regalones y cayó en un desierto que tiene al mediodía una temperatura de 45 grados y en la noche las de bajo cero. Era una terrible prueba vital y pudo con ella. En la siesta, la reverberación de fuego sobre la pampa de sal; en la noche, la escarcha. El bienestar por la habitación racional se fue creando lentamente. Nos cuesta ese desierto mucho dolor y lo hemos pagado según la ley más exigente. Hemos traído el agua de beber desde unas distancias increíbles; las aguas corrientes y la verdura humana de las tierras dulces, no las tendremos nunca.

Le fundaron poblaciones grandes y pequeñas. Iquique y Antofagasta son ciudades que cuentan en el Continente. Su fisonomía provisoria de establecimientos en el Desierto cambió de pronto, pasando a ser la de unos emporios de una prosperidad febril en los tiempos de explotación en grande, antes de que el salitre químico viniese a hacer la competencia buena y la mala a nuestro producto. Lentamente han ido industrializándose esas ciudades y más tarde ya vivirán sin la esclavitud de las cotizaciones de la sal. Están plantadas tercamente,en el desierto; han conocido las peores luchas por la subsistencia.

Arica y Antofagasta ofrecen a Bolivia salidas rectas y naturales al mar; tratados excelentes de comercio y una cordialidad de relaciones que, dicho sea en honor de Bolivia, nunca se rompió por completo, aseguran a las dos grandes ciudades de la pampa salitrera su vida normal.

La explotación de las salitreras fue más dura, mucho más devoradora de vida que la guerra. Los capitales, la nueva legislación social, defensora del obrero, y los inventos que han suavizado mucho el laboreo, hicieron poco a poco, de unas condiciones de trabajo mortales, una faena humana y llevadera. El "matadero de hombres" de que hablaron cuentistas y reporteros, ha desaparecido. El desierto será siempre desierto, pero ya está domado y acepta la vida de las familias chilenas.

Se apunta la guerra como la tónica de Chile; yo creo que hay que anotar como tal el laboreo de la pampa salitrera. En eso dimos nuestro mayor jadeo épico, que no en unas guerras breves, que son en la historia accidente en vez de cotidianidad, o, como diría Eugenio d'Ors, "anécdota y no categorías".

REGIONALISMO

Ya en el final de Atacama comienza la llamada "Zona de Transición"", que cubre Coquimbo, Valparaíso y Aconcagua.

Se la llama así porque en ella el desierto cede, con valles, todavía pequeños, pero ya muy fértiles, el 'de Huasco, el de Elqui y el de Aconcagua. Se llama también "Zona de los Valles Transversales". La Cordillera manda hacia la costa estribaciones bajas y el suelo aparece a la vez montañoso y asequible y está sembrado de unas tierras limosas, bastante benévolas para el cultivo. Ésta es mi región, y lo digo con particular mimo, porque soy, como ustedes, una regionalista de mirada y de entendimiento, una enamorada de la "patria chiquita", que sirve y aúpa a la grande. En geografía como en amor, el que no ama minuciosamente, virtud a virtud y facción a facción, el atolondrado, que suele ser un vanidosillo, que mira conjuntos kilométricos y no conoce y saborea detalles, ni ve, ni entiende, ni ama tampoco.

Para mí no existe la imagen infantil de la región como una de las vértebras o como uno de los miembros de la patria. Mejor me avengo, para dar metáfora al concepto, con aquello que los ocultistas de la Edad Media llamaban el microcosmo y el macrocosmo. La región contiene a la patria entera, y no es su muñón, su cola o su cintura. El problema del país, aunque parezca no interesar a tal punto, retumba en él; las actividades de los centros mayores, industriales o de cultura, y no digamos la política, alcanzan tarde o temprano a la región, con su bien o con su mal. El sentido de la segmentación del país en la forma de la tenia, que cortada vive como entera, no me convence.

Pero menos entiendo el patriotismo sin emoción regional. La patria como conjunto viene a ser una operación mental para quienes no la han recorrido legua a legua, una especulación más o menos lograda, pero no una realidad vivida sino por hombres superiores. La patria de la mayoría de los hombres, por lo tanto, no es otra cosa que una región conocida y poseída; y cuando se piensa con simpatía el resto, no se hace otra cosa que amarlo como si fuese esto mismo que pisamos y tenemos. El hombre medio no tiene mente astronómica ni imaginación briosa y hay que aceptarle el regionalismo en cuanto a la operación que está a su alcance.

La pequeñez, la penuria, hasta las llagas de la región nada le importan. Él es un amante o un, devoto y las cubre o las transmuta. 0 esconde o transfigura.

Pequeñez, la de mi aldea de infancia, me parece a mí la de la hostia que remece y ciega al creyente con su cerco angosto y blanco. Creemos que en la región, como en la hostia, está el Todo; servimos a ese mínimo llamándolo el contenedor de todo, y esa miga del trigo anual que a otro hará sonreír o pasar rectamente, a nosotros nos echa de rodillas.

He andado mucha tierra y estimado como pocos los pueblos extraños. Pero escribiendo, o viviendo, las imágenes nuevas me nacen siempre sobre el subsuelo de la infancia; la comparación, sin la cual no hay pensamiento, sigue usando sonidos, visiones y hasta olores de infancia, y soy rematadamente una criatura regional y creo que todos son lo mismo que yo.

Somos las gentes de esta zona de Elqui mineros y agricultores en el mismo tiempo. En mi valle el hombre tomaba sobre sí la mina, porque la montaña nos cerca de todos lados y no hay modo de desentenderse de ella; la mujer labraba en el valle. Antes de los feminismos de asamblea y de reformas legales, 50 años antes, nosotros hemos tenido allá en unos tajos de la Cordillera el trabajo de la mujer hecho costumbre. He visto de niña regar a las mujeres a la medianoche, en nuestras lunas claras, la viña y el huerto frutal; la he visto hacer totalmente la vendimia; he trabajado con ellas en la llamada "pela del durazno", con anterioridad a la máquina deshuesadora; he hecho sus arropes, sus uvates y sus infinitos dulces llevados de la bonita industria familiar española.

El valle es casi un tajo en la montaña. Allí no queda sino hambrearse o trabajar todos, hombres, mujeres y niños. El abandono del suelo se ignora: esas tierras como de piel sarnosa de lo baldío o de lo desperdiciado. Donde no hay roca viva que aúlla de aridez, donde se puede lograr una hebra de agua, allí está el huerto de durazno, de pera y granado; o está, lo más común, la viña crespa y latina, el viñedo romano y español, de cepa escogida y cuidada. El hambre no la han conocido esas gentes acuciosas, que viven su día, podando, injertando o regando; buenos hijos de Ceres, más blancos que mestizos, sin dejadeces criollas, sabedores de que el lote que les tocó en suerte no da para mucho y cuando más da lo suficiente; casta sobria en el comer, austera en el vestir, democrática por costumbre mejor que por idea política, ayudándose de la granja a la granja y de la aldea a la aldea. Y raza sana, de vivir la atmósfera y el arbolado, de comer y beber fruta, cereales, aceites y vinos propios, y de recibir las buenas carnes de Mendoza, que nos vienen en arreos frecuentes de ganado. Nos han dicho avaros a los elquinos sin que seamos más que medianamente ahorradores, y nos han dicho egoistones por nuestro sentido regional... Nos tienen por poco inteligentes a causa de que la región nos ha puesto a trabajar más con los brazos que con la mente liberada. Pero los niños que de allí salimos sabemos bien, en la extranjería, qué linda vida emocional tuvimos en medio de nuestras montañas salvajes, qué ojo bebedor de luces y de formas y qué oído recogedor de vientos y aguas sacamos de esas aldeas que trabajan el suelo amándolo cerradamente y se descansan en el paisaje con una beatitud espiritual y corporal que no conocen las ciudades letradas y endurecidas por el tráfago.

Cuatro ciudades valiosas en la zona: Copiapó, al norte, antiguo centro minero; La Serena, fundada con ese nombre por honrar a Valdivia el extremeño; Valparaíso, el primer puerto del Pacífico después de San Francisco, ciudad de ayer, ya que el viejo nos lo destruyó un terremoto; y San Felipe, sobre la línea del Transandino y asentada en valle delicioso.

LLANO CENTRAL

Ahora entramos en el verdadero cuerpo histórico y agrícola del país, en el Llano Central, que se desarrolla desde Santiago a Puerto Montt, entre la maciza Cordillera de los Andes y la montaña baja y semiarticulada que llamamos Cordillera de la Costa. Éste valle central es el tórax de nuestro cuerpo geográfico y la zona del agro en pleno y de la riqueza más estable del país. Cuando raleen los nitratos el Valle Central, recogerá las actividades que ha acaparado el Norte; cuando las minas del país entero hayan entrado en decadencia, él solo aprovisionará a nuestras gentes.

El gran valle corresponde a la serie de los de su género que han tenido la misión de alimentar fácilmente hombres y de darles, con una vida benévola, ocasión y reposo para crear grandes culturas. El valle del Nilo, el valle del Rhin, el valle del Ródano; y en nuestra América, el Plata y el Cauca con el Magdalena han criado grandes culturas latinas, es decir, armónicas, y el Llano Central de Chile cumplirá la misma misión.

Una superficie suave, eso que alguien llama "una benevolencia del planeta"; un lomerío triguero que lo riza donosamente mejor que interrumpirlo; las grandes masas volcánicas situadas hacia el Este dejan perfecto este largo ofrecimiento de dieciséis provincias para la faena agrícola; Y saltando aquí y allá, algunos ríos ya válidos y hasta caudalosos como el Maule, el Bíobío y el Cautín.

Cubre el gran valle la flora mediterránea que alcanza hasta Concepción, y después viene el bosque de maderas excelentes a medias domado en las talas o quemas, para dejar sitio a trigos y campos de patatas. El viñedo, que apareció en Coquimbo, ya en esta zona cubre áreas mayores y entrega, esa producción cuidada que ha hecho del país el primer suelo -viñatero de la América. La Ley Seca de los Estados Unidos amainó la prosperidad del mercado vinícola; su derogación vuelve a entonar esta industria clásica de Chile, que representa con el salitre y los metales la tercera cuota de nuestra economía.

Pero este cuerpo pleno del país presenta además una industria en desarrollo: veinte años no más han lanzado a Chile a una actividad industrial de las más diversas órdenes, haciendo de él un proveedor bastante fuerte de la costa del Pacífico. La era industrial, que en el trópico americano apenas despunta, nosotros ya la vivimos hace tiempo con sus bienes y sus males. La crisis universal agobió a Chile más que a otras naciones americanas a causa precisamente de esta producción industrial ya crecida. La estrechez del suelo, la riqueza minera y la índole bastante europea de la costumbre, tenían que provocar en Chile, más que en los otros países de la costa pacífica, la industrialización y un comercio internacional considerable. Industria de tejidos, de refinerías de azúcar, de madera, de frutas en conserva, de herramienta agrícola, etc., se concentran a lo largo de las ciudades de esta zona. Hace años decir "industria chilena" y apuntar nombres ingleses y alemanes era la misma cosa. Ahora las firmas chilenas duplican las extrañas, asegurando esa posesión de la riqueza nacional por las nacionales, que es un punto de decoro de una patria. Hasta nuestra pampa salitrera, que llegó a ser monopolio abusivo de Norte América, ha sido rescatada bravamente por el Gobierno del Presidente Alessandri y la pampa de nuestra heroica doma vuelve a ser nuestra como en los tiempos de los grandes gobernantes que nos hicieron vivir una soberanía totalitaria del suelo.

Paralelamente con el abultamiento de la industria, ha corrido la modernización del cultivo en esta zona. Al viajero que recorrió buena parte del Trópico americano, celebrando el caos magnífico de la vegetación autóctona, de que son padres aguas y soles genésicos, le place encontrar al fin con un agro semejante al francés o al italiano, bien regido y bien distribuido y bien celado por el hombre. La viña alcanza una cabal organización de cultivo moderno; los frutales igualan a los de California y compiten con ellos en el propio mercado yanqui; el trigo asegura el mínimo de cosecha que exige una población de casi cinco millones de habitantes, y la patata del pobre, que decía Montalvo, tiene en su vieja patria natural especies perfectas que no conoce el mercado europeo.

Una gran colonia alemana nos ha poblado dos provincias casi enteras: Valdivia y Chiloé, en la parte Sur, donde el clima, ya menos clemente por las lluvias copiosas, atraía poco al chileno. Reconocemos todos los nacionales a esta inmigración los bienes innegables de la doma de la selva, del establecimiento; pero algunos, entre los cuales me cuento, con gusto habríamos preferirlo una inmigración latina, de italiano y español y belga, que no llevara a pueblo de dos sangres ya bastante opuestas un sumando más de diferenciación Pero la política latinizante de Chile, así en la sangre como en la cultura, sólo comienza, y hay que contarla entre las faenas morales y materiales futuras. Ella no es de las más pequeñas y en el aspecto de la cultura es, a mi juicio, la de más transcendencia. A pueblos de habla española no les corresponde otra política cultural que la de una adopción de la cultura clásica, y en los que escogieron mal en el pasado, la vuelta a ella del hijo pródigo mudado en leal para su propia salvación. Somos latinos aunque seamos indios; Roma llegó hasta nosotros bajo la figura de España.

Las ciudades de la zona cuentan entre las mejores y las más castizas del país, a pesar del injerto alemán, que sólo comprende a dos.

SANTIAGO, LA DE VALDIVIA

La capital, Santiago, mentada con nombre del apóstol vuestro, para señalarle un destino de españolidad, enseñorea en uno de los lugares de altura dominante, sobre un llano espacioso y verde, y se respaldea sobre una cordillera crespada y magnífica. Como en Guatemala o en Bogotá, el conquistador, al escoger lugar estratégico, escogió también paisaje magistral, y de este modo fundó logradamente y dejó a las generaciones el regalo sin precio de un panorama ennoblecedor de los sentidos. En el Cerro de Santa Lucía, vuelto paseo público de los mejores y sólo recientemente aventajado por el San Cristóbal, la ocurrencia feliz de sus ornamentadores puso en el mismo plano de reverencia al Conquistador don Pedro de Valdivia y al Cacique o Toqui vencido, nuestro Caupolicán, que es el héroe principal de La Araucana de Ercilla. La raza es más española que aborigen, pero la glorificación del indio magnífico significa para nosotros, en vez del repaso rencoroso de una derrota, la lección soberana de una defensa del territorio, que obra como un espoleo eterno de la dignidad nacional. La Araucana, que para muchos sigue siendo una gesta de centauros de dos órdenes, romanos e indios, para los chilenos ha pasado a ser un doble testimonio, paterno y materno, de la fuerza de dos sangres, aplacadas y unificadas al fin en nosotros mismos.

Sería largo describir a ustedes nuestra capital. Posee lo que las capitales aventajadas de la América del Sur en templos, edificios públicos, paseos e instituciones científicas y humanistas de cualquier clase. Su población bordea los dos tercios del millón y la vieja ciudad en que chocaba a los ojos, del europeo el saltar de una Alameda de palacios a suburbios, orientales, ha pasado a ser un conjunto de edificación democrática, en la cual el hombre medio y el proletario ya viven -con un bienestar más o menos parejo.

La arquitectura es totalmente moderna. No tuvimos nosotros la buena fortuna de los Méxicos y las Limas coloniales, de que nos quedasen ciudades monumentales en piedra de durar y buenas recordadoras del pasado español. El coloniaje, chileno fue una prolongación de la Conquista, el menos muelle de la América, porque al araucano nunca se le aplastó verdaderamente y no dejó a los gobernantes sosiego para los cuidados suntuarios de levantar ciudades bellas y armoniosas. Santiago se llama la ciudad de un siglo; Valparaíso, el puerto, de ayer.

Habíamos logrado un puerto cabal, el segundo indudablemente del Pacífico, después del de San Francisco de California. Uno de los terremotos que debemos a nuestra terrible Cordillera patrona lo destruyó totalmente. El hermoso puerto de diques modernos y de situación espléndida sobre una bahía brava corresponde a nuestra generación y cuenta entre las mejores complacencias del brío nacional.

La entrada al anochecer en su bahía vale por uno de los espectáculos más fuertes de que puede gozar un viajero. La gran ciudad, situada sobre cerros, y de excelente iluminación, echa sobre el mar un resplandor vasto que se vuelve feérico en las festividades marítimas.

La metrópoli del Sur se llama Concepción, constituye el centro de la riqueza agrícola austral y tiene inmediato a ella el gran astillero de Talcahuano. Ciudad es ésta que ha sabido modernizarse sin estrépito y en la cual el viajero de mejor calidad, que es el intelectual buscador de calmas que tampoco sean mortecinas, halla un rescoldo bienhechor de cultura en la Universidad regional y un paisaje noble dominado por el río del nombre sugestivo: el Bíobío, primero entre nuestras corrientes fluviales. Concepción posee, con sólo 80.000 habitantes, un aire de gran ciudad, una raza gratísima en su señorío y su pulimiento y la Universidad viva y creadora de un ambiente superior, que ha sido hecha por la iniciativa local en un ímpetu de los más eficaces de regionalismo.

TRÓPICO FRÍO

Valdivia, más al sur, le disputa su rango de centro de la producción austral. También cuenta con precioso río patrono y válido para la navegación. El poblador germano, vuelto chileno en los hijos, le ha dado las condiciones de vida de las ciudades europeas. El auge del turismo le permite ser el punto de las excursiones por el que llaman los geógrafos el Trópico Frío, laberinto maravilloso de lagos, selvas y archipiélagos australes. Somos los chilenos raza andariega y navegadora; pero nos empuja hacia afuera mejor un ansia de contactos humanos ricos, que el apetito de tierra suave y hermosa. El Llano Central que conté, da cuanto puede dar una tierra en bondad terrestre, y este Trópico Frío entrega, como cualquier Indostán y cualquier Brasil, el épico botánico y fluvial, la selva Walkiria y soberana, con la cual no pueden la descripción oral ni los carbones afortunados del aguafuertista. Ercilla se quedó sin contarla, y a veces me ha parecido su extraño silencio, sobre el paisaje que vio, una forma de reverencia de pobre hijo del hombre. Montaña, agua y atmósfera son allí formidables y aplastantes. La mano que hizo el Trópico como una desesperación para la vista recogedora, hizo nuestro Chile austral, menos cegador, menos brillante de hervor zoológico, pero tan magnífico e indecible como el ecuatorial.

Anales de la Universidad de Chile, 29 trimestre de 1934
Santiago de Chile



En: Recados contando a Chile. Alfonso M. Escudero (comp.), Santiago de Chile, Ed. del Pacífico, 1957.
Conferencia dada en Málaga, España


FORMA Y TAMAÑO

Han dado a Chile los comentaristas la forma de un sable, por remarcar el carácter militar de su raza. La metáfora sirvió para los tiempos heroicos. Chile se hacía, y se hacía como cualquier nación, bajo espíritu guerrero. Mejor sería darle la forma de un remo, ancho hacia Antofagasta, aguzado hacia el Sur. Buenos navegantes somos en país dotado de inmensa costa.

750.000 kilómetros cuadrados. Pero esta extensión, muy mermada por nuestra formidable cordillera, y en el Sur, a medias inutilizadas por el vivero de archipiélagos perdidos. Es un país grande en relación con los repartos geográficos de Europa; es un país pequeño dentro del gigantismo de los territorios americanos. Un escritor nuestro, Pedro Prado, decía que hay que medir el país desdoblando los pliegues de la Cordillera y volviendo así horizontalidad lo vertical. En verdad hay una dimensión de esta índole que vale en ciertos lugares para lo económico. Las minas hacen de nuestra montaña cuprífera y argentífera una especie de decuplicación de superficie válida, y donde el vuelo del aeroplano fotografía metros el fantástico plegado geológico daría millas.

Sin embargo, no es así como otros vemos el país. Hay la dimensión geográfica, hay la económica y hay todavía la moral. Cuando digo aquí moral digo moral cívica. También esto crea una periferia y una medida que puede exceder o reducir el área de la patria. Patrias con poca irradiación de energía y de sentido racial, patrias apenas dinámicas, son pequeñas hasta cuando son enormes. Patrias angostas o mínimas que se exhalan en radios grandes de influencia son siempre mayores y hasta se vuelven infinitas. Nadie puede echar sonda en su fondo; no puede saberse hasta dónde alcanzan, porque sus posibilidades son las mismas del alma individual, es decir, inmensurables.

UNA PATRIA

A mí me gusta la Historia de Chile, y no es que me complazca como la cara de la madre al hijo, por pura filialidad. Si yo hubiese nacido en cualquier lonja terrestre, me gustaría lo mismo al leerla. Me da un placer semejante al de una faena bien comenzada, bien seguida y bien rematada. Me agranda los ojos como la forja que se cumple cabalmente en la buena fragua; me aviva los pulsos expectantes como una fiesta de regatas, hecha por hombres ganosos en un mar acarnerado y en un sol fuerte; me serena y me conforta con su éxito ganado agriamente, como cuando he visto la subida del metal jadeado, en los ascensores de la bocamina porque el logro que responde al largo repecho ratifica las medidas probas en la balanza, y hace sonreír al buen amador de la justicia. Así me gusta la Historia de Chile, como un oficio de creación de patria, bien cumplido por un equipo de hombres cuyo capital no fue sino su cuerpo sano y lo que el cuerpo comprende de porción divina. Me alegran y me ponen lo mismo a batir los sentidos las demás historias nacionales heroicas. Los espectáculos de la naturaleza son embriagantes sin que lo sean más que el de una gesta larga de hombres entregados a preparar y a ofrecer esa soberana producción, mixta de territorio dulce o áspero, de potencias humanas empecinadas en gastarse y vaciarse, de ayudas naturales y sobrenaturales y de desalientos y fervores, en turno de marejada.

Nuestra historia puede sintetizarse así: Nació hacia el extremo sudoeste de la América una nación obscura, que su propio descubridor, don Diego de Almagro, abandonó apenas ojeada, por lejana de los centros coloniales y por recia de domar, tanto como por pobre.

El segundo explorador, don Pedro de Valdivia, el extremeño, llevó allá la voluntad de fundar, y murió en la terrible empresa. La poblaba una raza india que veía su territorio según debe mirarse siempre: como nuestro primer cuerpo que el segundo no puede enajenar sin perderse en totalidad. Esta raza india fue dominada a medias, pero permitió la creación de un pueblo nuevo en el que debía insuflar su terquedad con el destino y su tentativa contra lo imposible.

Nacida la nación bajo el signo de la pobreza, supo que debía ser sobria, super-laboriosa y civilmente tranquila, por economía de recursos y de una población escasa.

El vasco austero le enseñó estas virtudes; él mismo fue quizás el que lo hizo país industrial antes de que llegasen a la era industrial los americanos del Sur.

Pero fue un patriotismo bebido en libro vuestro, en el poema de Ercilla, útil a país breve y fácil de desmenuzarse en cualquier reparto, lo que creó un sentido de chilenidad en pueblo a medio hacer, lo que hizo una nación de una pobrecita capitanía general que contaba un virreinato al Norte y otro al Este.

En una serie de frases apelativas de nuestros países podría decirse: Brasil, o el cuerno de la abundancia; Argentina, o la Convivencia universal; Chile, o la voluntad de ser.

Esta voluntad terca de existir ha tenido a veces aspectos de violencia y a algunos se les antoja desmedida para cinco millones de hombres. Pero yo, que nada tengo de nietzscheana, suelo pensarla, velarla y revolver su rescoldo alerta, porque el Continente austral pudiese necesitarla en el futuro y pudiese ser ella un exceso que sirva y salve, en trance de solidaridad continental. Depósitos de radium hay así, secretos y salvadores.

PAZ CON EL PERÚ

Vamos ahora a mirar, de pasada, suelo, mar y atmósfera chilenos, en una modesta descripción geográfica que me consentirá varias veces la disgresión emotiva, porque, desde que Vidal de la Blache inventó una Geografía Humana, los maestros podemos contar la tierra en cuanto a hogar de hombres, en segmentación viva de estampas un poco calurosas.

El arreglo pacífico con el Perú nos hizo devolver, en un bello ademán de justicia, el feraz departamento de Tacna. ,Siempre fue peruano; treinta años vivió bajo nuestras instituciones y se mantuvo cortésmente extranjero. Lo devolvimos en cambio de la amistad del Perú y no estamos arrepentidos. Perú y Chile vuelven a vivir tiempos de colaboración y cooperación comercial y social, y el despejo moral que ha venido y el intercambio económico que comienza en grande, nos pagan bien la pérdida. Arica quedó para nosotros, racionalmente; nosotros la hicimos. Edificación, obras portuarias y de regadío y el ferrocarril a La Paz, que es su honra y su riqueza, todo eso ha nacido y se ha desarrollado con sangre y dineros chilenos.

Alegó Chile reiteradamente su necesidad de tener, por encima del Desierto, una zona de aprovisionamiento, un lugar de verdura y agua que surtiese a la región desértica en trance normal o de guerra, y por ésta y las razones anteriores, Arica se incorporó definitivamente al país.

EL DESIERTO DE LA SAL

Sigue a Arica el Desierto, que aparece en Tarapacá, que atraviesa Antofagasta y que demora hasta el norte de Atacama. Formidable porción, de una terrible costra salina, el más duro de habilitar que pueda darse para la creación de poblaciones. Antes de la posesión chilena existió como una tierra maldita que no alimentaba hombres sino en el borde del mar, y allí mismo, solamente unas caletas infelices de pescadores. El chileno errante y aventurero, pero de una clase de andariego positivo, buen hijo del español del siglo XVI, llegó a esas soledades, arañó el suelo con su mano avisada de minero, halló guano y sal, dos abonos clásicos, y allí se estableció, a pesar del infernal clima, a pesar de la posesión extraña y del argumento cerrado que hacía de casi tres provincias una región imposible para la vida. La riqueza fue creándose; el lugar cobrando humanidad, y vino una guerra a disputar, como tantas veces, sobre el derecho en cuanto a posesión. Ganamos la guerra en uno de esos ímpetus, vitales más que bélicos, o bélicos por explosión vital.

Chile creció de un golpe en un tercio más de su territorio. Pasaba a ser una potencia del Sur la pobre colonia a que dio vuelta la espalda don Diego de Almagro.

Estas guerras nos han dado un semblante belicoso que no hemos tenido sino en el trance mismo del choque. Si se hiciese en nuestra América agitada un balance de la violencia, un gráfico de la sangre aprovechada o desperdiciada en los conflictos armados, este país nuestro aparecería con un volumen mínimo, o por lo menos pequeño, de ejercicio de armas. Los períodos de paz son largos y perfectos; los de guerra rapidísimos y rematados de una vez por todas. Hay, eso sí, un patriotismo vuelto religión natural y pulso sostenido de la raza. Los pacifistas respiramos hoy a pleno pulmón y con un bienestar que se parece a una euforia. Nada de problemas pendientes; nada de angustia por la malquerencia del vecino; ningún temor de que la coyuntura de la necesidad o de la circunstancia, nos lance de nuevo a la faena, siempre escabrosa y muchas veces odiosa, del pelear para vivir o para guardar la honra. Ha habido una gran liquidación, y ya pueden trabajar, mano a mano, Chile, Perú, Bolivia y la Argentina, porque las últimas raíces rencorosas están descuajadas y además quemadas. La guerra victoriosa no se nos hizo ni costumbre ni jactancia fanfarrona.

El chileno, lo que él es, lo que puede sacar de sí, el chileno en volumen y en irradiación de energía, hay que conocerlo en la zona salitrera o en la región antártica de la Patagonia. Llegó de climas regalones y cayó en un desierto que tiene al mediodía una temperatura de 45 grados y en la noche las de bajo cero. Era una terrible prueba vital y pudo con ella. En la siesta, la reverberación de fuego sobre la pampa de sal; en la noche, la escarcha. El bienestar por la habitación racional se fue creando lentamente. Nos cuesta ese desierto mucho dolor y lo hemos pagado según la ley más exigente. Hemos traído el agua de beber desde unas distancias increíbles; las aguas corrientes y la verdura humana de las tierras dulces, no las tendremos nunca.

Le fundaron poblaciones grandes y pequeñas. Iquique y Antofagasta son ciudades que cuentan en el Continente. Su fisonomía provisoria de establecimientos en el Desierto cambió de pronto, pasando a ser la de unos emporios de una prosperidad febril en los tiempos de explotación en grande, antes de que el salitre químico viniese a hacer la competencia buena y la mala a nuestro producto. Lentamente han ido industrializándose esas ciudades y más tarde ya vivirán sin la esclavitud de las cotizaciones de la sal. Están plantadas tercamente,en el desierto; han conocido las peores luchas por la subsistencia.

Arica y Antofagasta ofrecen a Bolivia salidas rectas y naturales al mar; tratados excelentes de comercio y una cordialidad de relaciones que, dicho sea en honor de Bolivia, nunca se rompió por completo, aseguran a las dos grandes ciudades de la pampa salitrera su vida normal.

La explotación de las salitreras fue más dura, mucho más devoradora de vida que la guerra. Los capitales, la nueva legislación social, defensora del obrero, y los inventos que han suavizado mucho el laboreo, hicieron poco a poco, de unas condiciones de trabajo mortales, una faena humana y llevadera. El "matadero de hombres" de que hablaron cuentistas y reporteros, ha desaparecido. El desierto será siempre desierto, pero ya está domado y acepta la vida de las familias chilenas.

Se apunta la guerra como la tónica de Chile; yo creo que hay que anotar como tal el laboreo de la pampa salitrera. En eso dimos nuestro mayor jadeo épico, que no en unas guerras breves, que son en la historia accidente en vez de cotidianidad, o, como diría Eugenio d'Ors, "anécdota y no categorías".

REGIONALISMO

Ya en el final de Atacama comienza la llamada "Zona de Transición"", que cubre Coquimbo, Valparaíso y Aconcagua.

Se la llama así porque en ella el desierto cede, con valles, todavía pequeños, pero ya muy fértiles, el 'de Huasco, el de Elqui y el de Aconcagua. Se llama también "Zona de los Valles Transversales". La Cordillera manda hacia la costa estribaciones bajas y el suelo aparece a la vez montañoso y asequible y está sembrado de unas tierras limosas, bastante benévolas para el cultivo. Ésta es mi región, y lo digo con particular mimo, porque soy, como ustedes, una regionalista de mirada y de entendimiento, una enamorada de la "patria chiquita", que sirve y aúpa a la grande. En geografía como en amor, el que no ama minuciosamente, virtud a virtud y facción a facción, el atolondrado, que suele ser un vanidosillo, que mira conjuntos kilométricos y no conoce y saborea detalles, ni ve, ni entiende, ni ama tampoco.

Para mí no existe la imagen infantil de la región como una de las vértebras o como uno de los miembros de la patria. Mejor me avengo, para dar metáfora al concepto, con aquello que los ocultistas de la Edad Media llamaban el microcosmo y el macrocosmo. La región contiene a la patria entera, y no es su muñón, su cola o su cintura. El problema del país, aunque parezca no interesar a tal punto, retumba en él; las actividades de los centros mayores, industriales o de cultura, y no digamos la política, alcanzan tarde o temprano a la región, con su bien o con su mal. El sentido de la segmentación del país en la forma de la tenia, que cortada vive como entera, no me convence.

Pero menos entiendo el patriotismo sin emoción regional. La patria como conjunto viene a ser una operación mental para quienes no la han recorrido legua a legua, una especulación más o menos lograda, pero no una realidad vivida sino por hombres superiores. La patria de la mayoría de los hombres, por lo tanto, no es otra cosa que una región conocida y poseída; y cuando se piensa con simpatía el resto, no se hace otra cosa que amarlo como si fuese esto mismo que pisamos y tenemos. El hombre medio no tiene mente astronómica ni imaginación briosa y hay que aceptarle el regionalismo en cuanto a la operación que está a su alcance.

La pequeñez, la penuria, hasta las llagas de la región nada le importan. Él es un amante o un, devoto y las cubre o las transmuta. 0 esconde o transfigura.

Pequeñez, la de mi aldea de infancia, me parece a mí la de la hostia que remece y ciega al creyente con su cerco angosto y blanco. Creemos que en la región, como en la hostia, está el Todo; servimos a ese mínimo llamándolo el contenedor de todo, y esa miga del trigo anual que a otro hará sonreír o pasar rectamente, a nosotros nos echa de rodillas.

He andado mucha tierra y estimado como pocos los pueblos extraños. Pero escribiendo, o viviendo, las imágenes nuevas me nacen siempre sobre el subsuelo de la infancia; la comparación, sin la cual no hay pensamiento, sigue usando sonidos, visiones y hasta olores de infancia, y soy rematadamente una criatura regional y creo que todos son lo mismo que yo.

Somos las gentes de esta zona de Elqui mineros y agricultores en el mismo tiempo. En mi valle el hombre tomaba sobre sí la mina, porque la montaña nos cerca de todos lados y no hay modo de desentenderse de ella; la mujer labraba en el valle. Antes de los feminismos de asamblea y de reformas legales, 50 años antes, nosotros hemos tenido allá en unos tajos de la Cordillera el trabajo de la mujer hecho costumbre. He visto de niña regar a las mujeres a la medianoche, en nuestras lunas claras, la viña y el huerto frutal; la he visto hacer totalmente la vendimia; he trabajado con ellas en la llamada "pela del durazno", con anterioridad a la máquina deshuesadora; he hecho sus arropes, sus uvates y sus infinitos dulces llevados de la bonita industria familiar española.

El valle es casi un tajo en la montaña. Allí no queda sino hambrearse o trabajar todos, hombres, mujeres y niños. El abandono del suelo se ignora: esas tierras como de piel sarnosa de lo baldío o de lo desperdiciado. Donde no hay roca viva que aúlla de aridez, donde se puede lograr una hebra de agua, allí está el huerto de durazno, de pera y granado; o está, lo más común, la viña crespa y latina, el viñedo romano y español, de cepa escogida y cuidada. El hambre no la han conocido esas gentes acuciosas, que viven su día, podando, injertando o regando; buenos hijos de Ceres, más blancos que mestizos, sin dejadeces criollas, sabedores de que el lote que les tocó en suerte no da para mucho y cuando más da lo suficiente; casta sobria en el comer, austera en el vestir, democrática por costumbre mejor que por idea política, ayudándose de la granja a la granja y de la aldea a la aldea. Y raza sana, de vivir la atmósfera y el arbolado, de comer y beber fruta, cereales, aceites y vinos propios, y de recibir las buenas carnes de Mendoza, que nos vienen en arreos frecuentes de ganado. Nos han dicho avaros a los elquinos sin que seamos más que medianamente ahorradores, y nos han dicho egoistones por nuestro sentido regional... Nos tienen por poco inteligentes a causa de que la región nos ha puesto a trabajar más con los brazos que con la mente liberada. Pero los niños que de allí salimos sabemos bien, en la extranjería, qué linda vida emocional tuvimos en medio de nuestras montañas salvajes, qué ojo bebedor de luces y de formas y qué oído recogedor de vientos y aguas sacamos de esas aldeas que trabajan el suelo amándolo cerradamente y se descansan en el paisaje con una beatitud espiritual y corporal que no conocen las ciudades letradas y endurecidas por el tráfago.

Cuatro ciudades valiosas en la zona: Copiapó, al norte, antiguo centro minero; La Serena, fundada con ese nombre por honrar a Valdivia el extremeño; Valparaíso, el primer puerto del Pacífico después de San Francisco, ciudad de ayer, ya que el viejo nos lo destruyó un terremoto; y San Felipe, sobre la línea del Transandino y asentada en valle delicioso.

LLANO CENTRAL

Ahora entramos en el verdadero cuerpo histórico y agrícola del país, en el Llano Central, que se desarrolla desde Santiago a Puerto Montt, entre la maciza Cordillera de los Andes y la montaña baja y semiarticulada que llamamos Cordillera de la Costa. Éste valle central es el tórax de nuestro cuerpo geográfico y la zona del agro en pleno y de la riqueza más estable del país. Cuando raleen los nitratos el Valle Central, recogerá las actividades que ha acaparado el Norte; cuando las minas del país entero hayan entrado en decadencia, él solo aprovisionará a nuestras gentes.

El gran valle corresponde a la serie de los de su género que han tenido la misión de alimentar fácilmente hombres y de darles, con una vida benévola, ocasión y reposo para crear grandes culturas. El valle del Nilo, el valle del Rhin, el valle del Ródano; y en nuestra América, el Plata y el Cauca con el Magdalena han criado grandes culturas latinas, es decir, armónicas, y el Llano Central de Chile cumplirá la misma misión.

Una superficie suave, eso que alguien llama "una benevolencia del planeta"; un lomerío triguero que lo riza donosamente mejor que interrumpirlo; las grandes masas volcánicas situadas hacia el Este dejan perfecto este largo ofrecimiento de dieciséis provincias para la faena agrícola; Y saltando aquí y allá, algunos ríos ya válidos y hasta caudalosos como el Maule, el Bíobío y el Cautín.

Cubre el gran valle la flora mediterránea que alcanza hasta Concepción, y después viene el bosque de maderas excelentes a medias domado en las talas o quemas, para dejar sitio a trigos y campos de patatas. El viñedo, que apareció en Coquimbo, ya en esta zona cubre áreas mayores y entrega, esa producción cuidada que ha hecho del país el primer suelo -viñatero de la América. La Ley Seca de los Estados Unidos amainó la prosperidad del mercado vinícola; su derogación vuelve a entonar esta industria clásica de Chile, que representa con el salitre y los metales la tercera cuota de nuestra economía.

Pero este cuerpo pleno del país presenta además una industria en desarrollo: veinte años no más han lanzado a Chile a una actividad industrial de las más diversas órdenes, haciendo de él un proveedor bastante fuerte de la costa del Pacífico. La era industrial, que en el trópico americano apenas despunta, nosotros ya la vivimos hace tiempo con sus bienes y sus males. La crisis universal agobió a Chile más que a otras naciones americanas a causa precisamente de esta producción industrial ya crecida. La estrechez del suelo, la riqueza minera y la índole bastante europea de la costumbre, tenían que provocar en Chile, más que en los otros países de la costa pacífica, la industrialización y un comercio internacional considerable. Industria de tejidos, de refinerías de azúcar, de madera, de frutas en conserva, de herramienta agrícola, etc., se concentran a lo largo de las ciudades de esta zona. Hace años decir "industria chilena" y apuntar nombres ingleses y alemanes era la misma cosa. Ahora las firmas chilenas duplican las extrañas, asegurando esa posesión de la riqueza nacional por las nacionales, que es un punto de decoro de una patria. Hasta nuestra pampa salitrera, que llegó a ser monopolio abusivo de Norte América, ha sido rescatada bravamente por el Gobierno del Presidente Alessandri y la pampa de nuestra heroica doma vuelve a ser nuestra como en los tiempos de los grandes gobernantes que nos hicieron vivir una soberanía totalitaria del suelo.

Paralelamente con el abultamiento de la industria, ha corrido la modernización del cultivo en esta zona. Al viajero que recorrió buena parte del Trópico americano, celebrando el caos magnífico de la vegetación autóctona, de que son padres aguas y soles genésicos, le place encontrar al fin con un agro semejante al francés o al italiano, bien regido y bien distribuido y bien celado por el hombre. La viña alcanza una cabal organización de cultivo moderno; los frutales igualan a los de California y compiten con ellos en el propio mercado yanqui; el trigo asegura el mínimo de cosecha que exige una población de casi cinco millones de habitantes, y la patata del pobre, que decía Montalvo, tiene en su vieja patria natural especies perfectas que no conoce el mercado europeo.

Una gran colonia alemana nos ha poblado dos provincias casi enteras: Valdivia y Chiloé, en la parte Sur, donde el clima, ya menos clemente por las lluvias copiosas, atraía poco al chileno. Reconocemos todos los nacionales a esta inmigración los bienes innegables de la doma de la selva, del establecimiento; pero algunos, entre los cuales me cuento, con gusto habríamos preferirlo una inmigración latina, de italiano y español y belga, que no llevara a pueblo de dos sangres ya bastante opuestas un sumando más de diferenciación Pero la política latinizante de Chile, así en la sangre como en la cultura, sólo comienza, y hay que contarla entre las faenas morales y materiales futuras. Ella no es de las más pequeñas y en el aspecto de la cultura es, a mi juicio, la de más transcendencia. A pueblos de habla española no les corresponde otra política cultural que la de una adopción de la cultura clásica, y en los que escogieron mal en el pasado, la vuelta a ella del hijo pródigo mudado en leal para su propia salvación. Somos latinos aunque seamos indios; Roma llegó hasta nosotros bajo la figura de España.

Las ciudades de la zona cuentan entre las mejores y las más castizas del país, a pesar del injerto alemán, que sólo comprende a dos.

SANTIAGO, LA DE VALDIVIA

La capital, Santiago, mentada con nombre del apóstol vuestro, para señalarle un destino de españolidad, enseñorea en uno de los lugares de altura dominante, sobre un llano espacioso y verde, y se respaldea sobre una cordillera crespada y magnífica. Como en Guatemala o en Bogotá, el conquistador, al escoger lugar estratégico, escogió también paisaje magistral, y de este modo fundó logradamente y dejó a las generaciones el regalo sin precio de un panorama ennoblecedor de los sentidos. En el Cerro de Santa Lucía, vuelto paseo público de los mejores y sólo recientemente aventajado por el San Cristóbal, la ocurrencia feliz de sus ornamentadores puso en el mismo plano de reverencia al Conquistador don Pedro de Valdivia y al Cacique o Toqui vencido, nuestro Caupolicán, que es el héroe principal de La Araucana de Ercilla. La raza es más española que aborigen, pero la glorificación del indio magnífico significa para nosotros, en vez del repaso rencoroso de una derrota, la lección soberana de una defensa del territorio, que obra como un espoleo eterno de la dignidad nacional. La Araucana, que para muchos sigue siendo una gesta de centauros de dos órdenes, romanos e indios, para los chilenos ha pasado a ser un doble testimonio, paterno y materno, de la fuerza de dos sangres, aplacadas y unificadas al fin en nosotros mismos.

Sería largo describir a ustedes nuestra capital. Posee lo que las capitales aventajadas de la América del Sur en templos, edificios públicos, paseos e instituciones científicas y humanistas de cualquier clase. Su población bordea los dos tercios del millón y la vieja ciudad en que chocaba a los ojos, del europeo el saltar de una Alameda de palacios a suburbios, orientales, ha pasado a ser un conjunto de edificación democrática, en la cual el hombre medio y el proletario ya viven -con un bienestar más o menos parejo.

La arquitectura es totalmente moderna. No tuvimos nosotros la buena fortuna de los Méxicos y las Limas coloniales, de que nos quedasen ciudades monumentales en piedra de durar y buenas recordadoras del pasado español. El coloniaje, chileno fue una prolongación de la Conquista, el menos muelle de la América, porque al araucano nunca se le aplastó verdaderamente y no dejó a los gobernantes sosiego para los cuidados suntuarios de levantar ciudades bellas y armoniosas. Santiago se llama la ciudad de un siglo; Valparaíso, el puerto, de ayer.

Habíamos logrado un puerto cabal, el segundo indudablemente del Pacífico, después del de San Francisco de California. Uno de los terremotos que debemos a nuestra terrible Cordillera patrona lo destruyó totalmente. El hermoso puerto de diques modernos y de situación espléndida sobre una bahía brava corresponde a nuestra generación y cuenta entre las mejores complacencias del brío nacional.

La entrada al anochecer en su bahía vale por uno de los espectáculos más fuertes de que puede gozar un viajero. La gran ciudad, situada sobre cerros, y de excelente iluminación, echa sobre el mar un resplandor vasto que se vuelve feérico en las festividades marítimas.

La metrópoli del Sur se llama Concepción, constituye el centro de la riqueza agrícola austral y tiene inmediato a ella el gran astillero de Talcahuano. Ciudad es ésta que ha sabido modernizarse sin estrépito y en la cual el viajero de mejor calidad, que es el intelectual buscador de calmas que tampoco sean mortecinas, halla un rescoldo bienhechor de cultura en la Universidad regional y un paisaje noble dominado por el río del nombre sugestivo: el Bíobío, primero entre nuestras corrientes fluviales. Concepción posee, con sólo 80.000 habitantes, un aire de gran ciudad, una raza gratísima en su señorío y su pulimiento y la Universidad viva y creadora de un ambiente superior, que ha sido hecha por la iniciativa local en un ímpetu de los más eficaces de regionalismo.

TRÓPICO FRÍO

Valdivia, más al sur, le disputa su rango de centro de la producción austral. También cuenta con precioso río patrono y válido para la navegación. El poblador germano, vuelto chileno en los hijos, le ha dado las condiciones de vida de las ciudades europeas. El auge del turismo le permite ser el punto de las excursiones por el que llaman los geógrafos el Trópico Frío, laberinto maravilloso de lagos, selvas y archipiélagos australes. Somos los chilenos raza andariega y navegadora; pero nos empuja hacia afuera mejor un ansia de contactos humanos ricos, que el apetito de tierra suave y hermosa. El Llano Central que conté, da cuanto puede dar una tierra en bondad terrestre, y este Trópico Frío entrega, como cualquier Indostán y cualquier Brasil, el épico botánico y fluvial, la selva Walkiria y soberana, con la cual no pueden la descripción oral ni los carbones afortunados del aguafuertista. Ercilla se quedó sin contarla, y a veces me ha parecido su extraño silencio, sobre el paisaje que vio, una forma de reverencia de pobre hijo del hombre. Montaña, agua y atmósfera son allí formidables y aplastantes. La mano que hizo el Trópico como una desesperación para la vista recogedora, hizo nuestro Chile austral, menos cegador, menos brillante de hervor zoológico, pero tan magnífico e indecible como el ecuatorial.

Anales de la Universidad de Chile, 29 trimestre de 1934
Santiago de Chile



En: Recados contando a Chile. Alfonso M. Escudero (comp.), Santiago de Chile, Ed. del Pacífico, 1957.



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